No se llama Carolina, ni Michelle o Lucía, pero tiene nombre de canción. Qué más da su inicial, si no es la que dibujaré junto a la mía. Qué importa lo que escriba, si no lo va a leer.
Tiene no-sé-cuántas letras, todas cargadas de mis maldiciones, de mis deseos. Miente su horóscopo, y todo lo que su nombre significa, todo lo que en su mano se lee, todo lo que sus ojos dicen. Mentiras lo que sale de su boca, fraudulentos sus besos. Sus promesas se han convertido en deudas, y mis intenciones en fracaso. Borrando su número, escondiéndome de su incoherencia y recitando en voz baja todos sus defectos, alimentando un odio que no consigue germinar, sin lograr darle la patada en el culo por la que mi Razón aboga. Esperando, tal y como mi Corazón exige.
Disecciones: música Publicado por innuendo
Ni me esfuerzo en redactarlas. Esto es lo que me ha salido para ti, y así lo dejo, con ello te dejo.
Lejos.
Divergentes. No convergentes.
En dirección contraria.
Diferencias.
Sordera, o que no quieres enterarte.
Libro con garabatos.
Evasión.
Divagas.
Ignorancia.
Bruma, turbidez.
Falta de intensidad.
Vagas intenciones.
Frío…frío.
Disecciones: música Publicado por innuendo
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1:53 p. m.
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Y recuerdo el golpeteo de la sangre en las sienes al correr, la sequedad en la garganta, los calambres.
Y recuerdo cómo me insultaba y reprochaba a mí misma ser tan débil. Cuando, exhausta, me forzaba a acelerar al final de la canción. Degradaba, a cada paso, lo poco que quedaba de mi entereza, me desprendí de mi dignidad en algún momento, y en la siguiente vuelta la pisoteé. Luego vi un mendigo desechándola, y descubrí a un perro mordisqueándola. Me fustigaba por mis pensamientos, desafortunados en el tiempo, incoherentes con la realidad… fantasías, al fin y al cabo. Y convertía todos los castigos en algo material, necesitaba sufrir físicamente para evadirme de lo estúpida que me veía. Y corría. Más de lo que pensé que pudiera. Me sometí ante el sol del verano y los treinta y tantos grados cordobeses. Desfallecer me estimulaba para un último spring más intenso, y la crudeza del sonido Guns acompañaba a mi masoquismo; sustituí por completo el sonido de pájaros y agua por unas guitarras abanderadas del hard rock. Hard. Eran días en los que me volví inmune a los perros del parque, a los atardeceres bellos, a lo mullido del césped. Mis pies sólo trotaban por el acerado, y bajo ellos, el alma. Ignoré todo lo bonito de mi refugio, y puse fronteras donde sólo hay un bordillo. Me quedé fuera, con las hileras de anuncios y farolas que dibujan la cuadrícula de nuevas urbanizaciones, donde se crían grúas como hierba en el campo, y el telón de fondo parece el mismísimo infierno.

Disecciones: Decadencia , música Publicado por innuendo
a las
1:49 p. m.
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Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer…
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna…
De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer.
[…]
Manuel Machado
Disecciones: Machado , música , Noche , Poesía Publicado por innuendo
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1:47 p. m.
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Si hubieras vivido más tiempo, habríamos discutido mucho, lo sé. Tenías muchos, muchos defectos, casi todos los posibles de los hombres de tu época, y yo todos los posibles de una chica de mi edad. No hubiéramos congeniado bien. Pero me gusta pensar que te sentirías orgulloso de cómo pienso.
Recuerdo los sorbos que me dabas de cerveza shandy, tu navaja, tu llamativa verruga, los parches de nitratos para tu angina de pecho, tu chivata, o cuando me sentabas en tu pierna para seguir el juego de cartas y decías – no toques, esto es para los mayores-, cuando tocabas la zambomba y cantabas villancicos picarones.
El día que te fuiste fue extraño. A pesar de tener un ligero concepto de la muerte, no supe de la profunda tristeza de mi madre hasta que llegó a casa y estuvimos comiendo con la tele apagada. Ver el monitor negro, inanimado, y nuestras siluetas reflejadas en él, me dio a entender la gravedad de la situación. Estuvimos así unos días. A la abuela la visitamos al domingo siguiente; yo temía ese momento, porque me la imaginaba derruida, pensaba encontrarme una persona totalmente diferente respecto a nosotros, oscura y vacía, sin sus detalles de abuela, y por qué no decirlo, sin sus caramelos. Ver en ella una sonrisa al recibirnos en el porche me tranquilizó. En un momento en que los mayores no me hacían caso, me escabullí y fui a tu habitación, acudí al cajón de la cómoda en que guardabas tus parches, y cogí uno, pero la cremita ya no estaba.
Disecciones: Cosas sencillas , emoción , Infancia , muerte , Recuerdos , Religión Publicado por innuendo
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1:43 p. m.
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I love you... I´ll kill you - Enigma.
La afilada silueta de la luna recién nacida, creciente, casi inapreciable en el cielo del anochecer, recortado por las suaves lomas de la campiña, terrenos salteados de escasas encinas, terrenos ávidos de agua, sedientos de vida…
Así, viajando por la carretera, se va descuartizando lo que es ahora mi vida… una línea que apenas se ve, una fina grieta en la pared, afilada, como la luna, guadaña en la que me froto para aliviar el picor de los últimos acontecimientos, lamiendo mis errores de la misma manera en que el tiempo ha ido suavizando montañas, lo que hoy son ondulaciones del terreno, y sed y clamor por un lluvioso otoño, que sus hojas vayan tapando lo que fue el verano, que esa capa indescriptible de folletos mojados en las aceras en un día triste y gris de lluvia oculte ansias por un cuerpo, y me embadurne de rutina.
En tu concavidad me cobijo ahora… ahí encuentro consuelo porque ese olor a rosas ya no me pertenece (nunca lo fue), en tu cara llena de imperfecciones hallo el rostro compasivo y maduro que necesito, en tus cráteres me topo con mis huellas, cuando acudía a ti, por las noches, de puntillas … Hoy vuelvo a ti, ya no sientas más celos; de nuevo, soy tuya, querida luna.

