Triste

La historia siempre será triste
para el que siempre espera.
Para él… para ella…
la demora es eterna.
Vive de ilusiones,
sobre las que va dando saltos,
y si no se le presenta una nueva,
no hay nuevo paso.
Miente, para hacerse fuerte
ante el que dice la verdad.
Triste, el que espera
del que no sabe dar.
Extiende sus ilusiones
como alfombra roja
que a todos les gusta pisar.
[No habla, murmura].
Tiene la mirada,
más que perdida, olvidada.
La sonrisa, desvalijada.
Sólo conoce el auténtico abrazo
de la autocompasión, y ningún
cariño más que el roce
de sus propias manos.
Nada que discutir,
todo demasiado claro.
Su vida es lo que
hubo en el pasado,
allí sigue, perenne,
recogiendo las hojas caducas.
Pero hasta la fruta más madura
permanecerá verde,

como la esperanza.

sábado, 3 de octubre de 2009 a las 6:39 p. m. , 0 Comments

La cuenta atrás

A punto de derribarme la paciencia, inicio la cuenta atrás: diez, nueve…

Me duele la boca de no soltar las lindezas que se me ocurren. Pero he de intentar filtrar toda la ira por la cuadrícula, como el rallador de huevo duro, como la trituradora de papel. Queda la misma materia, pero ya no forma esa burrada que iba a soltar; la brutalidad de la expresión se ha deshecho en letras sueltas, apenas murmuradas, inteligibles, mal pronunciadas a regañadientes. Se evaporan como pequeñas partículas.

cinco, cuatro…

Me como los trozos de papel en que ha quedado la nota, borro el mensaje que iba a enviar, corto la llamada que iba envenenada, detengo mi mano a un centímetro de su cara.

tres, dos…

Meto primera, y hago sufrir a la rueda, tanto como están rechinando mis dientes, siento el numerito, pero no sé contenerme de otra manera. Huyo…
En la cuneta de la carretera, mi estómago habla por mí, y vomito cada una de las palabras no dichas; en la pastosa mezcla se adivinan los trozos de papel, el mensaje, la llamada, el tortazo sin tarta, todo sin digerir aún. Es asqueroso… pero no pensaba aguantar el dolor de barriga, por tragarme todo lo que no digo, por ahorrarle al mundo mi mala imagen, por este maldito contrato indefinido con el respeto y el prójimo. Me mata fingir, callar, reprimir mis impulsos, esconderme los gestos sucios, poner buena cara, atender a la sensibilidad del que hiere, aguantarme.

… cero.

a las 6:37 p. m. , 0 Comments

Aprendiendo

HOY ME ADELANTÉ A TUS PASOS, Y YA SÉ DE LO QUE HABLAS CUANDO DICES -ADIÓS-.

a las 6:36 p. m. , 0 Comments

N-A-D-A

Ahí tienes la puerta,
por mí, no hay barreras;
corre, y si puedes, vuela.
Y si un pez fueras,
NADA, sería la respuesta.
NADA que decir.
NADA que albergar.
ENE A DE A,
NADA que compartir.
De NADA…
fue un placer para mí.

a las 6:10 p. m. , 0 Comments

Dimes y diretes

Quisiera decir cosas y que no fuera yo quien las dijera, que no me giraran la cabeza cuando se pronunciasen… sólo es pura necesidad de decirlas. A veces me gustaría decir cosas que ya salieron de los labios de otros, me las robaron y ya no las diría, por el hecho de haber sido dichas. Otras veces, no dispongo de todo el tiempo que quisiera para pensarlas y poder decirlas; y sin embargo, hay palabras tras largos silencios pensados, con prolongadas pausas entre ellas, dejando un inquietante silencio después. Hay frases rápidas, unas por no dejar espacios para pensar y atolondrar al que escucha, otras por una verborrea que liquida la atención del que escucha, atropellado como en las colisiones en cadena, entre palabra y palabra.
La expectación que solicitaba antes, por amor propio, por sentirme leída, ni mucho menos comprendida, nada más lejos que admirada, hoy esa sensación ya no va sola, y entiendo que va a la par de la presión, no por mejorar, sino por cuidarme de poner mi carne en este fuego, porque hay quien desea ver algo verdadero con tal de comérselo, y bien es cierto que somos prisioneros de nuestras palabras, y así me siento yo hoy, presa de lo digo, y se pueda interpretar.
Dado que no puedo influir en el grado de madurez del que no quiere madurar, ahí dejo a los que quieran permanecer en el País de Nunca Jamás, con sus pataletas y su sentimentalismo barato, sin querer hacer daño, pero no puedo evitar que se pinchen con un cactus.

a las 6:08 p. m. , 0 Comments

Indifference

Me divierte tu manera tan simple de resarcirte. Tan previsible, tan común, tan aburrida. Animal herido, gruñendo hasta el final, dominado por la ira, inconsciente de sus actos, impulsivo en sus ataques, agitándose hasta la extenuación, como la cola recién cortada de la lagartija; como a un niño, me divierte cruelmente comprobar como la muerte desgasta las fuerzas.
Qué cruel.
Yo, incondicional de los desvalidos, defensora de los desfavorecidos, abogada de los no-defendidos, me jacto de tus coletazos moribundos. Qué contradicción, ¿verdad?
Y ahora, batámonos en duelo, a ver quién siente más lástima por el otro. No, tú me das más lástima… ¡No! Tú me das más pena.
Tan previsible, que me supongo los pasos alternativos, tras leer esto, cuando pienses – Pues pondré lo que no esperas.
Reacciones sorpresas, encuentros bilaterales, daños colaterales… Me cansa esta guerra, y tú no te enteras de que luchas contra un fantasma, porque no soy otra cosa de lo un día fui. Ahí te dejo la pared (o el muro de tus lamentaciones) en ella puedes dejar un garabato, firma, derruirlo o pegarte cabezazos.
Pero no te pierdas las noticias, que aquí hablaré de mis batacazos, sin tapujos, para que el odio que empieza a comerte tenga alguna satisfacción. Sé de lo que hablo, yo sentía alivio de la desgracia ajena. No te sientas mal, es humano. Yo no te lo tendré en cuenta, pasé por lo mismo, no puedo acusarte de algo que tanto disfruté.

¿Qué ocurre? ¿Te salió ahora una vena moralista? No te escandalices tanto, querida, que en esta vida no sabemos qué sucios charcos nos darán de beber…

Ya me harté de la hipocresía, ésa de no decir las cosas tal cual suenan, cuando uno realmente las piensa. El gesto reprobatorio de lo correcto y educado, cada vez que un mal sentimiento o deseo se cuela por la conciencia, y enseguida es fusilado por el buen hacer.
Hubo un tiempo en que odiar se convirtió en mi desayuno, comida y cena, y todos me miraban con cara de pena. Hoy, esos “todos” se alegran por mi recuperación ad integrum, y me felicitan por mi capacidad de regeneración. Tanto ayer como hoy, no he escatimado en malas artes, sin hacer daño a nadie, todo bajo el silencio impreso de lo que no está bien visto, de noche y a escondidas… que nadie se entere de que el odio es una primera fase del desamor, pero tan necesaria para curarse como una buena limpieza de la herida. ¿Qué pasa si digo lo que pienso, tal cual lo pienso, sin adornarlo con un siento decirlo así o quisiera no ser tan dura? Si pincha, no te acerques; si no te gusta, ajo y agua; si te cabreas, dos trabajos tienes; y por fin, mi preferida: el que se pica… ajos come (gracias, Socia, por esta frase tan oportuna).

a las 6:07 p. m. , 0 Comments

Historia del mediocre

Mediocre. Hay que reconocer que escuece mucho más que ser el último de la fila, el eslabón débil, pésimo, superfluo, pusilámine.
Mediocre, el intermedio que nunca se nombra y jamás será recordado. El que no indujo a nada, ni peor ni mejor, simplemente regular, tan en consonancia con la mitad, el valor medio de la muestra, amontonado con todos los NORMALES de la Curva de Gauss, hacinados por sus características comunes, igual da encontrarte con el mediocre Fulano que con mediocre Mengano, es lo frecuente, la rutina, lo normal.
Etimológicamente, debe proceder de Medi- (en medio de) y –ocre (relativo al color de la M-----), claro, es una suposición, pero entra tanto en la lógica…
Es así, si decides hacerte del lado oscuro de la fuerza, debes luchar por ser el peor, el malo malísimo; de poco sirve compartir su ideología y no sembrar el mal a tu alrededor, pues serás un zagal más bien… mediocre.
En cualquier parámetro encontramos un abultado paquete de mediocres, pero son tantos (algo implícito en su denominación… los mediocres deben ser en gran número) ¿quién se atreve a discutirme esto? Dime, si acaso te fijaste en ellos, antes de haber comprobado quien sobresalía por ambos extremos, los mejores y peores, alto y bajos, ricos y pobres, brillantes y torpes. ¿Tienen los mediocres lugar en el Guiness? O en la lista de éxitos, o en las tertulias de sobremesa… ¿Cuántas estrellas poseen, o medallas, o condecoraciones? Pues un número bastante normal, ni muchas ni pocas, ¿no?
Pero hubo una corriente que marcó un antes y después en la evolución de los mediocres, fue cuando apareció aquello de la Relatividad, y lo acogimos con esperanza al principio, pues era como bajarle los humos a los extremos, porque nadie podía señalarse como purista, sino que todo era “relativamente” y su cualidad. Nadie destacaba con amplia diferencia sobre lo demás, ni por arriba ni por abajo. Pero desde que se aplicó esto sin control, cuando lo políticamente correcto incluyó en su libro de las buenas maneras este baremo, lo Relativo se nos volvió en contra. Todo, absolutamente todo, estaba dentro de lo Normal, con pequeñas, inapreciables diferencias, pero nadie despuntaba holgadamente. Las listas de los Mediocres engrosaron hasta tal punto de ser una plaga. Todos impregnados del color de la M-----, y las distinciones eran tan poco visibles que era imprescindible conocer a fondo a una persona para poder juzgarla, con lo engorroso que resulta, con la de tiempo que se desperdicia con cada cual que hay por ahí suelto.
Pues nada, Mediocres todos, y para colmo, hoy ensalzan este hecho como un objetivo cumplido de la sociedad… ¿No queríamos Clase Media? Pues toma utilitarios, moda pret a porter, tetrabrik, DIN-A4, vecina del 5º D, mp3, 3G y punto G.
Bravo por todos, logramos incluir a los indecisos en nuestra campana de Gauss, y como suele decirse, mal de muchos, consuelo de tontos. Hoy, hasta los ricos quieren ser partícipes de nuestra crisis. Todo un logro.

a las 6:06 p. m. , 0 Comments