A la derecha del paciente, imagen redondeada de base amarillenta pero con aspecto requemado por estar viendo la tele mientras hacíamos la tortilla. A la izquierda del paciente, imagen redondeada de consistencia fluida aunque pastosa con punteado colorado de trocitos de jamón, salmorejo. De fondo, mantel que en dos semanas ya acumuló las cicatrices de toda una vida. En conjunto... ays, qué recuerdos.
Sotos de la Albolafia
Puente Romano, arcángel san rafael y Torre La Calahorra
No soy devota de esta gente, pero a los que les gusta el estilo, dicen que son buenos, y aparte de promocionar el producto autóctono, la canción en sí tiene mucha fuerza, acompañados por la Orquesta de Córdoba, y rodado en las calles de Córdoba... en fin, era ineludible colocar por aquí este tema.
Aprovechando que hoy google ha puesto lo del 150 aniversario de su nacimiento (entre el día que nacen y que mueren, la gente famosa da para muchos aniversarios...) y que tenía previsto poner esta canción, pues hago un hueco hoy para Albéniz y un tema que tituló Córdoba, como podía haberse llamado de otra manera, claro está. El compositor realizó un enorme y bello trabajo sobre España y sus lugares más distinguidos, para guitarra o piano, en clave sinfónica o enfocados a solistas... pero sus obras hay que escucharlas, no mirarlas según el título, porque todo habla de lo mismo, de una España que empezaba a ser aceptada y valorada por nuestros vecinos, desde los tópicos, claro, pero ya nos tomaban como una identidad propia que poco a poco se iría dignificando. Albéniz era catalán, pero hizo un justo recorrido por muchos lugares españoles, y esta vez, tocó a Córdoba. Tiene, a mi parecer, obras más sensibles, o más famosas, y otras más bonitas, pero ésta es la nuestra, así que a disfrutarla.
SALMOREJO
Y hoy también es el día propio para la receta, no sé si podré colocar otra además de ésta, pero hoy pega salmorejo. Plato frío, de textura suave y para comer con cuchara (aunque en mi casa siempre se comió con tenedor y sopas de pan, una redundancia, vaya). Nunca lo tuve entre mis preferidos, y todavía no lo es, pero tuvo que venir una granaina a darle el verdadero valor a este plato en mi visión gastronómica, y ha sido ella quien lo ha dignificado, le ha dado alegría, honor y un buen lugar al salmorejo, orgullo de esta tierra, por todo eso, gracias Socia. Y no es un caso aislado, por regla general, tiene que venir alguien de fuera a concienciarnos de la grandeza y peculiaridad de nuestras cosas, esas que tenemos en nuestra rutina como costumbre, y a las que no damos importancia ni expandimos como pueblo. Ya se sabe... somos Alguien gracias a Otro.
Y dejando la filosofía (no escribir durante tantas semanas hace que las palabras se me escapen como verborrea), pasamos a meter las manos en la masa.
Voy a basarme en las cantidades que viene en un libro, porque las de mi madre son muy... arbitrarias (un poco de... una pizca de... un toque de... un vaso... ¿qué cómo es el vaso? Pues un vaso, niña...). El libro en cuestión es "300 recetas de Córdoba", por Francisco M. y Daniel Arenas Rodríguez, editado por Aires de Córdoba, Asociación Cultural... vamos, un tesoro fuera de casa. Pero la receta tiene el visto bueno de mi madre, así que chachi.
Ingredientes:
250g de pan
3 tomates (de los más maduros que tengas, "coloraitos" según mi madre)
1 diente de ajo (grandecito, para que pique un poco)
150ml de aceite de oliva (es como un vaso del café)
vinagre y sal (vinagre menos de la mitad de aceite)
huevo duro para el que le guste
jamón picadito (jamón jamón, nada de mariconadas)
Al lío: (si yo puedo hacerlo, tú también!)
El pan troceado, los tomates pelados, el ajo pelado, el aceite y la sal, todo a la batidora y darle caña hasta que quede una mezcla homogénea, de color salmón (por eso salmorejo, jeje) debería quedar de tal manera que si metes un dedo (una guarrada, lo sé) y lo sacas, se caen gotas algo pastosas, si no se cae nada es que está demasiado mazacote, y en ese caso, o le echas un poco de agua, o la próxima vez mojas un poco el pan antes de la batidora. El vinagre se añade de poco en poco durante la batidora, es al gusto, mientras no se haga desagradable.
Cuando está todo homogéneo, se vierte en un cuenco, y se trocea el huevo en el centro, le añade el jamón picadito por lo alto, y se le echa un chorreón de aceite de oliva. Todo esto forma parte ya de la presentación. En casa tenemos costumbre de trocear manzana pelada por encima, otros les echan tomate troceado, o melón, o pepino... en fin, eso ya es al gusto.
El placer completo es cuando al lado tienes tortilla de patatas y puedes mojar los trozos en el salmorejo, eso es ya... vamos, mmmm.
[Tengo alguna foto de salmorejo, pero otro día ya la pongo] Es decir, este post de Córdoba se prorrogará unas semanas más de junio, estoy que no estoy, y mejor que la Nada que me sale actualmente, dejo esta entrada que es más vistosa que mi histrionismo pre-exámenes.
Aparte de los famosos Patios, de los que, por cierto, apenas colgué fotos, por eso dejo algunas más, ésta primera de un patio de San Basilio que tiene parte de antigua muralla como una de sus paredes.
Antiguo Zoco
Pues eso, aparte del concurso de Rejas y Balcones, y Patios Cordobeses, hay otras festividades en este mes. Este viernes 21 comenzará la Feria de Ntra. Sra. de la Salud, vamos, la Feria de Córdoba, pa entendernos, y de la que no oleré ni los churros, que no puedo ir. Es una feria muy bonita, días para aburrir, el martes el de las empresas, el miércoles el de los jóvenes, y bueno, repartidos por todos las asociaciones de cualquier aspecto que quedan para echar un buen rato entre manzanilla, rebujito fresco y sevillanas. Lo malo de esta feria es la calor (sí, señores de la RAE, calor en femenino, que aquí en Córdoba tenemos todo el derecho del mundo a llamarla como nos dé la gana, pa eso la sufrimos como nadie), pero bueno, muchas casetas cuentan con aire acondicionado, y por las calles ponen un sistema de pulverizador de agua que sienta de muerte entre el albero. Lo bueno es sin duda el ambiente, porque salvo un par de casetas, todas son PÚBLICAS, es decir, no privadas, es decir, que puede entrar quien quiera, es decir, gratis y sin discriminación, no como otros que tan famosa hacen su feria, mi alma. Y por lo demás, poco más que decir de una feria.
Portada de la feria, año 2009.
Portada feria, reflejada en el Guadalquivir.
Y bueno, aunque ya pasaron, Las Cruces de Mayo es otra atracción típica de este Mayo Córdobes, aunque como en medicina, no patognomónica, vamos, que no es exclusiva. Cada barrio monta una caseta, con sus farolillos, la barra, mesas, comida para tapear, y claro, la cruz, adornada con flores. Son los tres primeros días de mayo, y en estas casetas ponen música hasta entrada la noche, pero música folclórica de la tierra, que para el chunda-chunda ya están los polígonos. Y por poner ejemplo, me he acordado de esta canción, que nombra a nuestro ilustre don Julio Romero de Torres, y como últimamente no coordino, la dejo por aquí. Ah, se me olvidaba la Batalla de las Flores, justo antes de empezar el mes de mayo, que está muy bien pero aún no he podido verla ningún año. Ays... cuánto me estoy perdiendo!!
Alicia Larrocha interpretando a Falla, la tercera parte de Noches en los Jardines de España, En los Jardines de Sierra Morena. Por supuesto, no tenía a mano nada referido al Alcázar, pero la belleza e intensidad de la pieza despierta similares sensaciones a pasear por estos jardines, en su mayor esplendor en este mes. Visitarlo cuesta 4€ tarifa normal, 2€ a estudiantes, y gratis los miércoles. Aparte de los jardines, en su interior hay elementos arquitectónicos expuestos, como mosaicos romanos. Se puede subir a una parte de la muralla que lo rodea y desde ahí se observa la ribera, la mezquita y parte del conjunto patrimonial que es la judería.
Es un espacio que tardé mucho en visitar, ignoraba que fuera tan satisfactorio, pero desde la primera vez, es uno de mis sitios favoritos de Córdoba. Los continuos chorros de agua y el olor hipnotizan al visitante. Es realmente precioso. No puedo decir más, es que la lírica la tengo oprimida entre acrónimos médicos.
Hoy se estrena la peli de Robin Hood. Hoy se suspende a Garzón. Ambos han hecho historia por hacer ese tipo de justicia que el pueblo entiende, la que no se guía por el derecho romano ni mengano, sino la Lógica. 1+1=2. Robar a los ricos para dárselo a los pobres. Poner al franquismo en su lugar. Pero hoy los malos ganaron la partida. España tiembla por los especuladores financieros, y uno de los pocos héroes reconocidos, sin capa pero con toga, se lo han cargado. España también tiembla por una justicia que no entiende el pueblo. Y el pueblo, mientras, mirando con cara de idiota.
En fin, no podía aguantarme. Ahora que siga el mayo cordobés... es decir, vuelvo a estabilizar mi bilis, me tapo los oídos con música y continuo estudiando.
¿Me atrevo a hablar de la Mezquita? Venga, un par de trazos para hacer un boceto desde mi perspectiva.
Para ambientar un poquito, el paisano ayuda. Primero con su soleá "Mezquita", y después el video de Paseo de Gracia rodado en el patio de los naranjos de la Mezquita.
Iniciada su construcción en 785, obra que se prolongó desde Abderramán I hasta otros homónimos pero distinto número. Fue el III el que se convirtió en califa, entonces nombró Córdoba como la capital de ese califato, y supuso el mayor esplendor de una ciudad que concentraba el poder político y social de la mayor parte del occidente. Ojú, qué orgullo! Se me hincha el pecho nada más con escribirlo.
Bosque de columnas y arcos
Arcos polilobulados
Obra asentada en un templo romano, que luego se suplantó por una basílica visigoda, que después albergaría la Mezquita, propiamente dicha, y más tarde vendrían los cristianos para plantar en medio una catedral. Hoy día debiera nombrarse como Templo-Basílica-Mezquita-Catedral, pero se opta por mantener los dos últimos. Este rollo no es más que un ejemplo del fundamento de la identidad cordobesa. ¿Qué somos? Tendríamos que preguntarle a cada civilización que cimentó su cultura durante un periodo en esos meandros del Río Guadalquivir, investigar qué fue Córdoba en cada etapa, y qué nos dejaron cada uno de ellos, qué se acumuló en las arenas finas de la ribera del río, como tierra fértil en la que todo nace. Fundir cada elemento con los demás. Eso se percibe en el casco histórico de Córdoba. Siglos de fusión.
Bóveda de la sala del coro
Planta rectagular, murallas como si fuera una fortaleza, y a vista de pájaro, numerosas naves, los extraños contrafuertes de la catedral dentro de la misma construcción, el minarete en un lateral, y el verdor del patio de los naranjos.
Es éste, el patio de los naranjos, mi espacio favorito de la mezquita. El azahar acompaña con su intensidad a la humedad de un entorno verde entre tanto color barro, y a veces, el agua corre por surcos entre naranjo y naranjo, plantados por los cristianos, algo bueno tuvieron que hacer... Ese frescor es un aperitivo de la maravillosa temperatura en el interior del monumento. [Aviso desde ya que es una locura visitar la ciudad más allá de mayo, y que apesar de llevar un par de días húmedos y raros para este mes, ya es un atrevimiento, aunque obligación, pasarse por la ciudad estos días en los que habitualmente ya aprieta el calor.] Al entrar dentro, la disminución de los grados se complementa con el aroma a antiguo, para situarte en otro lugar, o quizás... en otro tiempo.
Arco herradura con grabados del corán
Recuerdo, de la primera vez que vi la Mezquita en una excursión del colegio, un comentario que hizo por devanearnos los sesos para contradecir la curiosa verdad de la maestra, y es que cada arco es único, a pesar de contar con sólo dos colores, la combinación era distinta, por el grosor, la alternancia...(aún no sé si eso es cierto o no). Y sin embargo, llegas allí y dices: ya está todo visto, un montón de arcos, todos iguales. Pues no. Lo segundo que me llamó entonces la atención fueron las lápidas incrustadas en el suelo, el misterio de sus inscripciones... Los laterales están divididos en pequeños cubículos, cada uno lugar para un santo, son capillas de las imágenes que en semana santa sacan las hermandades... otra incoherencia, el momento de máximo fervor cristiano desde una sala musulmana... Córdoba es así.
Minarete y Puerta del Perdón
En la parte en que se amontonen los japoneses, ahí justamente (porque es tontería orientarse hacia el este, eso nadie lo hace, salvo los moros, claro) está el Mihrab, que para hacernos una idea de su importancia dentro del templo árabe, es como el altar en un templo cristiano, es el punto más sagrado, y la referencia de hacia dónde está la Meca, hacia dónde hay que postrarse. Es un rincón reducido, pero que goza de rica ornamentación, y de una bóveda muy alta (cúpula llamada Macsura), decorada con dorados que le aporta mucha luminosidad, con grabados del corán, arcos imposibles, y la sensación de estar ante una belleza arquitectónica, pase el tiempo que pase, lo seguirá siendo.
Mihrab y su cúpula, Macsura
El último punto, en mi opinión, en el que hay que reparar es la parte católica, o la catedral, como les gusta que se le llame. Lo primero es una zona en plan museo donde están expuestos el Custodio, que es un... cómo diría, un armatoste dorado de minucioso trabajo orfebre, rodeado de una cabina de cristal (reconozco que de esta parte nunca he querido informarme). Y bueno, otros artilugios del rito cristiano, piezas arqueológicas que se encontraron, muestra del repetitivo emplazamiento de templos en ese mismo lugar. Y ya dentro de la catedral, pasando de los arcos trilobulados y herradura del estilo árabe a la amplia nave cristiana, con su altar, bancos, y bueno, hacer justicia es también nombrar la sillería de madera del coro y su magnífica bóveda blanca. Pero... es que no puedo reprimir el mal sabor que se me queda en cada visita... pensar que destruyeron parte de algo insólito, para poner sus santos adornos, con tal de hacer prevalecer el orgullo de decir: os hemos conquistado. Según está en escritos, Carlos V visitó Córdoba unos años después de iniciarse la remodelación del templo árabe para adaptarlo a las ordenanzas católicas, y dijo: Habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes. Sé, por lo que he leído, que el cabildo se vanagloria de la decisión de haber incluido (siendo benevolentes con el término) la catedral en la antigua mezquita, ya que aseguran que siendo así, han protegido el patrimonio musulmán, y con ello su belleza, porque sino, antes o después, algún mandatario habría tomado represalias contra el imponente monumento, como si fuera un insulto para los conquistadores. En fin, yo menciono aquí lo que el cabildo defiende, pero ver cómo se incrustó lo cristiano en la armonía árabe... es un agravio para la vista... duele.
Vista de la Mezquita, desde murallas del Alcázar
No he hablado del minarete, mejor dicho, antiguo minarete que posteriormente convirtieron en campanario, y en su punto más alto luce un arcángel San Rafael.
Ahora vayamos a detalles a tener en cuenta. La entrada para cordobeses (ciudad y provincia) es gratis. Para los demás, la única oportunidad de que te salga por la patilla es levantarte tempranito, y de 8:30 a 10 de la mañana no cuesta nada, o al menos eso tenía entendido. Y cierran a las 19h. La tarifa normal son 8€ adultos... sí, una pasada, pero bueno, yo pienso que por una vez, sí merece la pena, es lo más notable que hay en Córdoba, a pesar de que para mí lo demás también tiene tanta valía como la misma mezquita, y no es tan caro. Aún así, el patio de los naranjos no precisa entrada, así que darse una vuelta por su ambiente fresco, y detenerse a pensar toda la historia que estás pisando... crea tal sensación como la de mirar a un cielo estrellado y concluir que no somos nada.
Documentación: mi experiencia, leerme folletos y “Arte y Arquitectura: Andalucía” por Brigitte Hintzen-Bohlen (2006).
Enlaces:
el ayuntamiento de Córdoba ha subido este pdf para los horarios y tarifas de los monumentos y museos:
Hoy, día 5, empieza el concurso de Patios Cordobeses, bueno, de hecho los premios ya están resueltos, toda la info al respecto está en: http://patioscordobeses.com . En la web del ayto de Córdoba (http://www.ayuncordoba.es/festival-de-patios-cordobeses-2010.html )está colgado un pdf con el plano de la zona de los patios y rutas. Este año no sé si podré acudir, pero es un ambiente recomendable, lo peor es el hacinamiento que hay a ciertas horas, son espacios reducidos, ideados para la tranquilidad y el descanso, para abstraerse en el olor, en la paleta de colores realzados con el sol de este mes, la humedad creada por las plantas, el goteo de una fuente, asomarse a un pozo... pero hay mucha gente que quiere hacer justamente lo mismo en ese momento. Al final nos llevamos la impresión de cualquier lugar turístico. Eso es lo que hace el turismo. Pero bueno, sucede con todo lo auténtico, que todos lo quieren rozar por un instante, tomar la esencia de un lugar y contársela a alguien. Yo tengo esa esencia en mi casa, por suerte tengo un buen patio cordobés, sólo que en lugar de gitanillas, abundan los cactus. Gracias mami, por crear ese ambiente tan nuestro.
La primera foto, pues, es de un típico patio cordobés, en San Basilio. La segunda es el homenaje de google a este acontecimiento... lo que me he tenido que reír, ¡qué proyección! Y la tercera foto es de un rinconcito del hospital Reina Sofía de Córdoba, justo al lado de su biblioteca, nos han colocado este decorado tan propio, donde combinan las cruces con los patios, con música flamenca todo el rato, dan ganas de marcarse un taconeo al pasar por allí... si es que, tenemos un arte que no se puede aguantá! :)
Este mes, que tiene nombre y apellido: Mayo Cordobés, voy a estar relativamente ausente, y en todo caso, silenciosa, pero observando unos minutitos diarios este espacio, y para que no lo habiten telarañas o enredadera cualquiera, lo dejaré en manos de la cultura cordobesa, y como si fuera reja, que se entrelacen en él geranios, claveles, buganvillas, jazmines… que brillen durante mi ausencia. Es decir, dedicaré un megapost (y si veo que se me va de las manos, lo dividiré en dos) donde iré acumulando elementos de nuestra identidad.
[NOTA para retorcidos: las fotografías son mías, las letras también, la música del compositor (Albéniz en concreto me ha dicho que me la presta); rejas, balcones, patios, Mezquita y demás patrimonio pertenecen a la ciudad de Córdoba; y las recetas, de la sabiduría popular, con un toque particular de mi madre, que me cede sus derechos. Lo aclaro para el que pretenda ver un uso alevósico de la cultura por mi parte, decirle que sí, que con alevosía y lucro :)] Y ahora sí… ¡EA, MADRE, QUE VIVA EL MAYO CORDOBÉS!
Minarete de la Mezquita-Catedral
Córdoba en Mayo es un tema duro de enfrentar. Voy dejar a un lado mi perfeccionismo, porque este blog no es una guía turística, que para eso ya están los profesionales (eso sí, dejaré los enlaces pertinentes para quien se quiera informar en condiciones). Soy una aficionada de Córdoba, que es la ciudad de mi provincia. Tenía ganas de hacer este homenaje a mi ciudad, a un lugar especial, un gentilicio como orgullo, un sentir como identidad. Es bien sencillo, sin guardar mucho las formas, será un cóctel de los elementos más típicos, fiestas, monumentos, costumbres, música, fotos, letras, incluso gastronomía, todo aderezado por mis torpes comentarios, pero… sólo es un homenaje, no sustituye la visita que le quieras hacer, y si alguna vez estuviste, te servirá para recordar. El olor a azahar, el gusto del salmorejo, y el áspero tacto de la muralla… eso no puedo transmitírtelo.
Comienzo, cómo no, con el maestro… venga Vicente:
[Iré añadiendo las cosas más recientes al principio.]
Comprendo que Astor hace del engaño su primera nota. ¿Qué explicación si no, para que, entre todas las carátulas, escoja un disco con su aspecto decrépito y cascarrabias? ¿Y cómo que un bajo haciéndole la reverencia, un violón bailando al antojo del viejo bonaerense?
No, ya no me enveneno con Piazzolla (noooo, no poquito…), pero es como si la vida valiera menos, tal vez menos sentida, más esperada, menos conclusa, más difusa, menos vivida.
Sin obsesiones, sin venganzas, ni lastres de cosas por hacer, con una lista negra con la tinta corrida por lágrimas que no valen nada (como cuando se te corrió el rímel… ah, no, que eso nunca pasó)… Todos los actos que quedaron parecen confabularse en un recorte de la intensidad. ¿Crisis? Ufff.. se desgastó el término, ninguneado el concepto.
Piazzolla… Me encanta cómo trata al “Momento”, cómo consigue absorber lo externo, y envasar al vacío dos cuerpos pegados, que por único objeto tienen el traspasarse mutuamente, y que esa fusión traspase el tiempo… que el momento se haga eterno.
Y siendo así la vida que he elegido, ¿a qué me dedico? Podría vivir. Sí, es una opción. Pero persiste el dilema de la que peca de intensa, que como una digestión pesada, nunca resuelvo nada.
La, más penumbra que, luz de la lamparita de la mesita ¿nos? derrama Deseo, cierro los ojos fuerte y deseo… con cada elemento de mí que desea, que clama por ti, cada uno de ellos que rozaste…sí, ya no te acuerdas, que pusiste tus manos por doquier, dejaste huellas que ya no me sirven para localizarte, algunos bucles entre mi grafía afilada, risas entre mis más íntimos rincones, tu olor en mis dedos… Y con mis dedos transformo en esfumato todo lo que recién escribo, para darle un toque de confusión, que nadie lo entienda, que no llegue a ti, que no engrandezca más tu inflado ego, escribo tan pequeño que se borre como olvido entre los amplios espacios que deja tu recuerdo, cierro fuerte los ojos y deseo.. un Nos verdadero.
He estado esperando este día varias semanas, y cuando llega el momento en que se alinean los planetas y por fin te sientas a mi lado, por estricto orden de los hechos, sucede lo siguiente: no he podido continuar con la palabra que estaba escribiendo, lo he intentado y me ha salido una raya horizontal (como mi EEG en ese momento) y después se me ha quedado la mano totalmente floja, y no ha dejado de sudar durante una hora… UNA HORA ETERNA. Se me resbalaba el boli, ponía la p antes de m, las tildes en las consonantes y todas las “x” de luxación me sonaban a lo mismo… Que cada renglón era un tipo distinto de letra, y habrás pensado que tengo personalidad múltiple. Y si esto se ciñe concretamente a la escritura, no quiero menospreciar el resto de reacción simpático-adrenérgica que he sufrido. ¡Qué tortura! Un ejército de tics me ha abordado sin piedad, habrás deducido que tengo piojos, sarna, atopia, rinitis, blefaroespasmo, que soy alérgica al algodón y al poliéster, y si es 50-50%, mucho peor! Al papel, a vivir, y al aire que respiramos, que padezco de hemorroides, y de síndrome de piernas inquietas, de corea, y de ruidos extraños en general, que mi estómago no es una cavidad, sino un amplificador, que llevo 5 días sin ingerir sólidos, y que en lugar de lactobacillus, en mis tripas convive un monstruo que ruge como un felino.
Todo lo que he callado y no hice, ha salido como energía que se fuga en una olla a presión, en forma de calor, rubor, dolor y tumefacción… ¿los reconoces? Sí, cariño, los signos de la inflamación… ¡y qué inflamación! Y sé que no me miraste, cada día me topo con tu indiferencia, que sólo soy un bulto ocupando el asiento del lado.
Hoy no me acordé de la paz mundial, hoy vendería mi reino por unos minutos de amnesia global.
Las clases se acaban pronto, sólo cuatro días más. En otras circunstancias, lo celebraría y de qué manera… pero hoy ya te estoy echando de menos.
¿Sabes? Tengo en la mano un minúsculo papelito… hoy estuve a punto, más decidida que nunca, a colocarlo en tu coche. Siempre me acordaré de lo cobarde que he sido (el único recuerdo que se merecen los cobardes), un día tras otro, y cómo la vida juega con los que tientan la valentía desde la timidez más patológica. Pero hoy te fuiste antes, medio minuto antes que yo, y pasabas en tu coche, fijándote en cualquier otra cosa, mientras te miré con la sonrisa resignada, acariciando el papelito entre mis dedos, quizá enrollándolo inconscientemente, de alguna manera tendré que fumármelo.
- es una hora menos que aquí, vamos, como en Canarias.
- el gasoil está más caro que en España, cuando aquí 1.07, allí 1.17. Les dan mucha importancia a los precios entre distintas empresas, así que son frecuentes los carteles informativos en carretera que los comparan.
- el portugués no es difícil de entender, sin saber ni papa. Lo fundamental es Obrigado/Obrigada, “gracias”, y que según dedujimos, se usa acorde al sexo de la persona a la que se lo dices. Portagem es peaje. “No” significa “en”, para evitar los false friends. Tren es “comboio”, y los autobuses “autocarros”. Por lo demás, más o menos se intuye, y leerlo es como leer español pero con faltas de ortografía.
- Las pelis no tienen doblaje, sino que las suelen subtitular todas al portugués, pero con audio original, así que una noche pusieron Dr. Zhivago, y fue una estupenda manera de aprender dos idiomas a la vez. Por eso, y por más razones supongo, los portugueses tienen mejor nivel de inglés que nosotros.
- Si ves un anuncio de Pingo Doce, no pienses que es un puticlub, como nosotros. Se trata de una cadena de supermercados, y lo encontramos abierto un domingo, así que es muy útil si se va en plan bocadillos, además tiene muchos productos frescos.
- los precios están igual o más baratos, a groso modo, pienso que al menos un 10% menos.
- No tienen la obsesión que aquí por el aceite de oliva, aunque también lo dispensan en los super, pero está a la par con la mantequilla para cocinar.
- Acabas hasta… el moño, de lo mitificado que tienen a su compatriota Cristiano Ronaldo, vi su cara en camisetas más que la bandera de Portugal. Son frecuentes los jovencillos que llevan la camiseta del RM, y los partidos de este equipo que no nombraré lo televisan como si fuera un acontecimiento.
- Apartando alguna salvedad, como el Palacio da Pena y el santuario de Fátima; los sitios turísticos, monumentos y patrimonio cultural en general está poco señalizado. Hay que buscarlos por callejeros, pero escasas veces te encuentras un cartel indicándolo. Me llamó la atención el caso de las catedrales. Y esto es una opinión muy personal, pero pienso que podrían tener más cuidado el patrimonio, fachadas y demás.
- Servicios de transporte público: un diez. Están a la par que otras grandes ciudades europeas, la red de transporte público permite soltar uno y tomar otro, bien enlazados y señalizados, con tarjetas polivalentes y taquillas automáticas. En el caso de Lisboa, hay un mapilla que resume todos los servicios. Es indispensable.
- Para el que, como yo, no entienda de vinos: el Oporto es un vino dulce, lo hay blanco y otro como el Pedro Ximénez, pero un pelín más ácido.
Teníamos claro que el último día útil lo dedicaríamos a descubrir el misterioso castillo de colores (Palacio da Pena) que tanto nos habíamos topado en folletos turísticos. Lo que no sabíamos es que nos llevaría tanto tiempo visitar lo que se nos presentaba como una simple vista de un castillo, pero es que hasta en ese momento no fuimos consciente del mundo mágico de la región.
Costa Cascais
El de “da Pena” es sólo uno, pero hay cuatro castillos/palacetes cercanos entre sí, y rodeados cada uno de un paraje natural especial. Proponen como oferta un bono para entrar a los cuatro, creo que eran 22 euros en total, pero claro, eso es para disponer de una semana para ver la zona, porque cada parque es un mundo que requiere tiempo para disfrutarlo, para seguir el mapa, para perderse y buscarse en cada detalle. Pero queríamos pasar la tarde por la costa, así que con una mañana por delante, nos decidimos por Palacio da Pena.
Belem - Cascais
Desde Lisboa a Sintra hay una media hora en coche, en Sintra acudimos al puesto de información, nos nutrimos de folletos y seguimos con el coche hasta unos kilómetros después, justo hasta el palacio, allí hay aparcamiento público, pero es bueno irse pronto, por el parking, y porque hasta las once la entrada sale un euro menos. La entrada normal, que incluye palacio con interiores y el parque, son 12 euros, pero merece la pena, yo lo disfruté muchísimo, y bueno, con decir que la mitad de las fotos las hice en ese día.
Pub de Lisboa de cuyo nombre no me acuerdo
Es verdad que la primera impresión, cuando uno se va acercando al palacio, es que está algo descuidado, los colores no son tan intensos como en algunas postales, y la humedad habrá hecho de las suyas, pero desde luego, es una belleza arquitectónica, un cúmulo de mil detalles a capricho de un rey, que quiso compenetrar en la asimetría de sus deseos lo árabe, gótico, medieval, europeo… La entrada recuerda totalmente a la puerta del vino, de la Alhambra, y después, una sucesión de azulejos con relieves llamativos, un balcón sostenido por un horroroso hombre-pez, extrañas torretas de vigilancia, cúpulas árabes que destellan amarillo de sus azulejos, y todo rodeado de naturaleza viva, y así, encaramado en una colina, convierte en mirador cada espacio entre almena y almena, desde donde se divisan costa, interior, pueblos cercanos, y otros castillos próximos, como el Castelo dos Mouros, que comparado físicamente con el de da Pena, resulta muy pobre.
Cabo da Roca
En los interiores no permiten fotografías, pero es sencillo imaginarse, aunque no tanto como afinar en detalles, la vida de la realeza. Salón sobre salón, decorados hasta la extenuación, dormitorios sobrecargados de tapices, mobiliario, utensilios y cacharros venidos de sus viajes por otros continentes. El olor a rancio te hace sentir que estás en una realidad no filmada.
Boca do Inferno
Nos fuimos introduciendo en el parque, siguiendo el recorrido recomendado, sin mucho entusiasmo, la verdad. Para nada pensábamos que unos árboles nos iban a sorprender tan gratamente, pero surtió efecto la intencionalidad del rey de recoger en su parque las maravillas de cada continente, su inteligente disposición, caminillos que llevan a sendas, sendas que se pierden y encuentran, puentecillos y estanques, un mundo de magia vegetal. Todo era verde, pero para nada aburría. Ineludible la subida al Trono de la Reina, un pequeño sillón de azulejos incrustados en la roca que se alza desde una parte del parque, y que proporciona una maravillosa panorámica del palacio. Llegué hasta aquel lugar jadeando del esfuerzo, con el miedo a no despeñarme, y ya arriba, descubrimos que nos seguían unos guiris de casi 70 años los colegas… Los envidié por mi yo futura.
Faro Cabo da Roca
Como último apunte del parque, nombrar los fabulosos y gigantescos árboles de la vida, o Thuja alicata, con sus ramas en J, realmente inmensos; y los vistosos estanques con sus mini castillos para dar cobijo a los patos. El rey artista no quiso privar de comodidad a nadie. El resultado conmueve, 150 años después.
Thuja
Con la voluntad de comer en la playa, nos dirigimos hacia Praia Grande, pasado Colares, pero la mar no acompañaba, el cielo tampoco, así que comimos más tarde en un merendero, y después nos pasamos por Cabo da Roca, según mantienen los portugueses es el punto más occidental de Europa (los españoles defendemos Finisterre). Buscando curiosidades en el mapa, paramos en Boca do Inferno, un lugar de esos en que la mar rompe con fuerza y recome la roca. Seguimos bordeando la costa, hacia Cascais y Estoril, que sólo vimos de paso.
Parque da Pena
Decididos a agotar la jornada, nos pasamos por la zona de pubs de Lisboa, en Chiado, la verdad es que el punto exquisito ya lo habíamos dejado muchos kilómetros atrás, entramos en el primero que encontramos, y lo cierto es que acertamos, aún con desgana, era un buen sitio. No me fijé en el nombre, algo japonés, ya que el dueño era un tiarrón japonés (o chino, nunca sé cuál es cuál), alto y melenudo, que me recordaba mucho a un jefe indio de América. Nos sentamos y degustamos cerveza del país, la Super Bock, a precio asequible, 1.5e el quinto, mientras el camarero buscaba La Flaca de Jarabe de Palo para complacernos a los españoles, y se echaba unos bailes que cualquiera le quitaba el ojo…ays. Como digo, no recuerdo el nombre, pero si pasas por la puerta de un pub y ves a gente echando fotos a las lámparas de su interior, es ése, ya que simulan ser hojas de espinacas (o acelgas, que me pasa como con los japoneses).
Detalle árabe del palacio
Al día siguiente abandonamos la ciudad (no sin nuestra pertinente hora de dar vueltas perdidos) a través del Puente 25 abril, y despidiéndonos del Cristo-Rei. Tenía ganas de volver, pero no con esa ansiedad de dejar un lugar por recuperar la casa, porque la verdad es que en todo momento me sentí con una comodidad muy cercana, y sabiendo que quedan muchas cosas por ver. Gracias parejita, por contribuir a ello :).