Ojos que no ven, corazón que siente



Con el paso del tiempo me di cuenta de que mis ojos le impedían ver más allá de ellos. Una buena noche, decidí confabularme con la oscuridad, dejé que nos penetrara hasta en lo más recóndito, y sólo así, en la ausencia total de testigos, entorpeciendo todo lo posible su cerebro, sin guías ni referencias, extendí todo lo que soy y le invité a pasear sin ojos, por lo más oscuro y oculto de mí. Sin miradas, y con la promesa susurrada de no recordar aquello.
El resultado del planteamiento nos sorprendió, por igual. Descubrió aspectos desconocidos hasta para mí. El salvajismo, la ansiedad de siempre dio paso a la tranquilidad de intenciones premeditadas para/con la calma, lo fugaz de los anteriores roces se convirtió al tántrico paladear de las lenguas.
Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que fue ésa la primera e inolvidable vez que nos amamos.

jueves, 30 de septiembre de 2010 a las 1:22 p. m. , 0 Comments

Aguas de... otoño



Creo que se está convirtiendo en una tradición, lo de comenzar los equinoccios con esta canción. Es más bonito en marzo, cuando puedo poner un árbol floreciendo, cuando lo oscuro se ha acabado. Lo de ahora es un reto... aunque se ciñe más al sentido de la canción. Las aguas de março para Jobim (brasileño) son las que advienen al comienzo del otoño. Aunque en este otoño está floreciendo algo, y casi casi podría llamarlo primavera. 
Hoy me manché los dedos de tinta, se me agotó la paciencia, me equivoqué entre Patty y Selma, no supe distinguir a Hernández de Fernández, no encesté ningún papel arrugado, ando con chanclas y calcetines, y subrayo con lápiz, sin colores. De nuevo la conexión me exaspera, mi perra me ignora, tengo los pies fríos, la sonrisa ausente. Podría decir que faltas tú, pero prefiero no mancharte con uno de mis días grises de sol. 
Mañana soñaré contigo. Hoy me recupero por mí misma.

lunes, 27 de septiembre de 2010 a las 7:58 p. m. , 0 Comments

Silente


Mejor callarse. Cuando hay miedo de que no se realice un sueño, un deseo. Cuando no hay nada mejor que decir. Cuando toda queja es una implosión. Cuando a una le come la lengua el gato. Por prudencia. Por responsabilidad. Por apatía. 
Pero siempre vuelvo con las aguas de março.

jueves, 16 de septiembre de 2010 a las 6:11 p. m. , 0 Comments

Dejó la licenciatura y triunfó (diarrea mental de la sociedad)

Vergonzoso. De nuevo, ver la tele un minuto más de lo que suelo hacerlo me recompensa con una sensación densa de la estupidez global. Por eso, casi no atiendo a lo que no sean muñecajos tintados de amarillo, diálogos que fluyen por mi memoria. Hoy, la tele para mí no es otra cosa que aquella antigua caja plana tonta que me acompaña al comer. Y nada más.
Ese minuto que queda colgando entre el final de los Simpsons y el comienzo del TD1 de La Primera lo pasé hoy en el programa que antecede a las noticias de esta cadena, lo del corazón de la igartiburu. Con frecuencia, me avergüenzo de sus artes periodísticas, usan una y otra vez ese último reportaje del programa para colocar imágenes pasadas, para hacer un refrito de famosos internacionales, y lo titulan como “los más ricos”, “los mejores posados”, “coletazos del verano”, “de vacaciones”, “los más felices”... en fin, un recauchutado, una hamburguesa de diversas alimañas, una patraña de la diarrea mental que defeca en los intelectos teñidos de rubio de sus profesionales.
Pero hoy, las palabras que acompañan en off a la sucesión de las imágenes ha podido con la poca sangre que no se dedicaba a mi tubo digestivo. Hoy, la cadena pública española (y no sé si sería correcto nombrarla también como “estatal”) ampara entre su programación un espacio que tiene como objetivo ensalzar la figura heroica de una muchacha que ha llegado a ser Miss Universo (de entre todos los extraterrestre, debe de tratarse de la más bella...), porque la muchacha (y cito lo que textualmente se ha quedado impreso en mi mente) dejó a un lado su licenciatura, y dedicó su esfuerzo y trabajo para ser Miss, y se ha visto recompensado con este nombramiento. Mientras, pasaban imágenes de su cara, ejemplo de la inmesa felicidad que sentía la chica en ese momento de ohmygod-nomelopuedocreer, y continuaban los comentarios hacia lo meritorio de su esfuerzo, de lo brillante y acertada actitud, y de lo afortunados que somos los demás de ser tan tremendamente horrorosos para poder admirar el bello milagro de la naturaleza de parir una mujer tan, tan... ays, estupenda (esto último ya forma parte de mi ironía, por si no se ha notado).
Veamos, teleespectadores de una cadena estatal que supuestamente apuesta por valores como la cultura, la ciencia, la formación académica..., aquí se os muestra lo que verdaderamente importa de esta vida, éste es el máximo triunfo, ésta es la diferencia que hace despuntar a un ser sobre otro, La Belleza, que le den por culo a la licenciatura, a los estudios, a la formación. En el telediario criticaremos las palabras del primer ministro italiano, Il Cavaliere, cuando le aconseja a una chica que lo que debe hacer es casarse con un hombre rico, y sí, se nos llena la boca al ridiculizar las palabras de ese viejo chochifalto facista y machista y todos los -ista; pero unos minutos antes de la información precisa y veraz, le dedicamos un espacio al desorden alimenticio de cerebros ansiosos por consumir mierda, eso sí, de color rosa.
Y luego hablan de generación perdida... ¿Qué valores irradian desde un medio público? ¿Qué importa lo que se martillea en las escuelas, el esfuerzo de los profesores por meter en vereda a los chavales, chavales que luego son bombardeados con ídolos como futbolistas-chulo-playa, o mujeres que triunfan porque han dejado los estudios?
Vergonzoso.

miércoles, 15 de septiembre de 2010 a las 4:10 p. m. , 6 Comments

Viento por mi sendero

El viento sopla con el ímpetu del amante por alcanzar el placer.
Sopla,
sin dejar títere con cabeza,
todo lo inquieta.
Sopla,
arrecia en tu ausencia,
mi amante,
cuando todos callan porque tú no estás,
inunda mi garganta
de gemidos huecos para silenciar
tu no-presencia;
emerge desde mis profundas aguas calmas,
el viento,
cual amante pertinaz,
levanta y descama,
una a una, las olas de la mar;
mi amante,
como el viento estival,
trae souvenirs cálidos
de todo aquello por donde arrasó,
mi amante,
mi sol, arrastra ecos de felicidad
hasta los recovecos que encierran su risa casual.
Mi viento,
amante de mis tierras áridas,
se lleva la muerte infértil
que es una semilla sin enterrar,
o un ser sin calor.
Amante del viento,
tu pelo cuando le da sentido
al aire en movimiento,
amante, verano, madurez...
son tus frutos dulces y ligeros,
amante...
viajante, silente todo lo que no dices,
amante...
simiente, viajando, violento, queriendo,
viento es todo lo que fluye por mi sendero
cuando no lo hace tu aliento,
son mis resoplidos,
un fuerte viento de “te echo de menos”.

martes, 14 de septiembre de 2010 a las 9:21 a. m. , 0 Comments

De recodos y concavidades


Mi alma te baña en besos
y con el rocío de tu placer
mi alma se embadurna.

En algún recodo me detengo,
navego en el líquido de tu ser,
hundirme en ti te parece locura.

Pero para mí sólo prima un deseo,
cuando se hace anochecer,
cuando el cielo se desploma en negrura,

y es que tu cuerpo cae en sueño,
y yo te cubro la desnudez
para acurrucarte en brazos de la luna.

lunes, 13 de septiembre de 2010 a las 11:23 a. m. , 0 Comments

Fuego controlado

Aprieto la letra y los dientes. Dominar la pasión. Pretender no avanzar más.
En lo más recóndito de mí estás tú. Allí, sólo allí, en lo profundo, te he dejado que persistas en mí, no de otra manera, sólo en lo hondo de mi consciencia, y plenamente en mi inconsciencia. De esa forma, no dejas entrar a nadie en mis sueños, rehúyes todo lo nuevo. Me esfuerzo por taparte, pero mire donde mire me enfrento con el indescifrable color de ojos que tienes. Tu presencia se ha hecho maldita. Nuestra relación, un fuego controlado. Me he vinculado a una culpa que yo no busqué, la de romper la inocencia de lo casual y fortuito, lo maravilloso de una amistad.
Sabes lo que yo ni me atrevo a asumir... Pero cuando cruzamos la mirada y no pronunciamos palabra, me dejas llena de dudas, hasta qué punto sabes, cuánto tengo que alejarme para no molestarte, qué distancia es la políticamente correcta, no sé ni cómo hablar, me debato entre tocarte o rasguñarme por no hacerlo.
Aprieto la letra, los dientes, me muerdo la indecisión, o el puño enrabiado por no saber qué hacer, pataleo, me contraigo e involuciono, hasta dejar una sombra solitaria... la sombra es mi cobardía, eso es lo que queda cada vez que te doy la espalda, y me voy con la úlcera a otra parte.




... a aquello que una vez fue trastorno.

viernes, 10 de septiembre de 2010 a las 3:45 p. m. , 0 Comments