Bilirrubina vs. Clorofila

Aunque en el mar se confundieron las lágrimas con aguas fecales. Y entre las voces, no distinguía la suya. De todas las lápidas, ésa era la única sin nombre ni fecha ni epílogos. El macro no ahondaba en los pliegues de piel curtida por el verano. Los largos días continuaron siendo largamente oscuros, de eso se encargan las castañas, la leña, el buñuelo y el gañán otoño. Pero los días eran simplemente felices. De ésa que no se somete a referéndum, de la que crecen sonrisas y berrean risas. Felicidad vegetal y animal. Como células procariotas.
Mañana será aún mayor. La clorofila tintará nuestras ilusiones para dar lugar a frescos e hidratados tubérculos. Sigue regándome con abrazos. Yo pondré la dirección correcta a las indicaciones disléxicas.
Es el argumento de una despeinada copa de hojas encaneciendo, que se mece con los vectores del viento, dibujados por la señora del tiempo. No lo ves, pero ahí arriba está su enorme dedo señalándonos y dando un vuelco a nuestras predicciones veraniegas.
Es el resultado de leer entre líneas isobáricas, y que se entornan como brazos rodeándote como si fueras mi gran B y yo un puñado de presiones sobre ti.



jueves, 10 de noviembre de 2016 a las 6:22 p. m.

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