No puedes golpear lo que no ves

“No puedes golpear lo que no ves.”

Te congelaré, espíritu evasivo,
ente abstracto donde los haya,
y golpearé tu gélido espectro
hasta destrozarme los nudillos,
maltrechos entre esquirlas de escarcha.

Te crees invisible pero conozco tu retorno,
por eso te dejo un hueco en la cama…
llevo toda la vida durmiendo sola
y no me acostumbro, como si en otra
siempre hubiera estado acompañada.

No me reproches que creer en ti
es rendirse a no creer en nada.
Qué sabrás tú de acostarse pronto
para dormir con la duda de si
esa noche vendrá mi dulce hada.

Sintetizas la Ausencia en tu forma
de bailar con la cortina, la sombra
que de ti se desprende, la Nada
que hace levitar la pequeña mota
de polvo de la estantería.
                            [Y todo sobra.

Porque tú ya eres todo lo que me falta.
Soledad…

jueves, 29 de julio de 2010 a las 7:03 p. m. , 0 Comments

Allí donde muere el sonido

En su silencio he roto ruidosamente
mis cerámicas mejor valoradas,
si mis palabras fueran de porcelana
y mis párrafos juntos conformaran
estructuras bellas y delicadas.

Su silencio:
el de una amiga que calla,
el de un paisaje que
invita a no decir nada,
o el de un cementerio
un día sin onomástica.

Silencio, cuando de algo mucho sonido se esperaba,
por su importancia, por la fantasía que desbordaba,
y sin embargo, todo eco se ahogaba como en agua.

Acaso, ¿no debieran ser estruendosos
los ligeros y elegantes movimientos
del ave al volar? ¿y qué hay de los bellos
rayos del sol que tanto hacen levantar,
dios y dueño de lo que conocemos?
¿no deberían ser tronantes
sus coletazos en el viento?
¿qué, de la caricia mínima,
o el valor de Ser cada día?

Qué sucede con los susurros
que reducen sus decibelios
ambicionando ser silencio,
y tanto dicen. Qué transcripción
tendrían en el pentagrama
todos tus gestos y los míos,
aplastados por campanadas,
caos de bombas y su metralla,
gruñidos, música, alaridos…

Qué será de las heridas en La Luna
que no provocan su quejido.
Allá donde no haya aire,
allí donde muere el sonido,
allí donde pesamos menos,
donde no me importe decirte…
                               [te quiero.

martes, 20 de julio de 2010 a las 12:23 p. m. , 2 Comments

Especialmente: y ahora el palo sobre la cabra


Venga, disuélvete en las aguas templadas de la delicadeza. Son cálidas, ajustadas a tus ganas de mi verborrea pastelera. Qué bien que decidimos ser de mundos distintos. Aléjate, no vaya a ser que te roce. O que te mire, que te hable, que te palpe, escudriñe, adivine… Te vas. Vuelves, con ganas de más. Oh, vamos, si ya sabía de tus artes gatunas, pero… ya sabes, me dan angustia los gatos, sus restregones me dan asco, me da… me repulsa el pelaje con que te escurres entre mis piernas, describes el símbolo de infinito entre ellas una y otra vez, no te cansas, yo me dejo hacer, describes, dibujas, dices, escribes, vibras, saltas… pero nada queda tras tu función de magia. Y con las explicaciones a medias, te esfumas, al espolvorear polvos picapica, se te había acabado el efecto humo; toso y lloro sin sentir. Tengo la rima como restos de comida entre los dientes, no consigo hablar correctamente, todo lleva un par de vocales para conseguir versos pares. Hazme un truco de los tuyos, para hacer explotar mi vocabulario, que tengo ansiedad por tus verbos randomizados, dime cómo lo logro, cómo lo hago… para recordarte como frases sueltas desde el anonimato. Dime cómo lo logro, cómo lo hago, para escribir sin que te aludas, explícame porqué con sólo una letra, cambio aludir por eludir, significando lo contrario. Qué me traes, sólo pistas falsas de deducciones sobre tus supuestas maneras de ser. Hum… misterio. Te iba a pedir un bis de tu función final espectacular, pero no haces caso al público que te pagó por hacer lo que queríamos de ti. Sé libre. Es mi consejo. Es tu deseo. Esta vez, hazte el truco a ti, y comprobarás que no sirve como realidad. Yo ya no pago más por verte, lo que cualquiera me ofrece sin el etiquetado “especial”.  

a las 9:52 a. m. , 0 Comments

B/N... y rojo.

lunes, 19 de julio de 2010 a las 1:37 p. m. , 0 Comments

Como golpes en el piano, de notas bemoles. La victoria pasa la factura con sus condiciones. El triunfo, la venganza, cobrarle su antigua desgana con el actual brillo pornográfico chispeando en sus ojos midriáticos. El triunfo suena a un soberbio movimiento ruso, y me permito mirar desde arriba, sólo unos instantes, justo antes de creérmelo, que palpita ese corazón por mis, ahora sí, antiguos Te Quieros. Espere un momento, quiero disfrutar como el animal más desdeñable y rastrero, de risas sardónicas y como mirada, un reojo virado con recelo. Espere un momento, que ambiente esto con mi amigo Sergio, la escena se merece un allegreto, necesito esa frialdad de mis norteños, para mirar desde lo lejos, desde la distancia más infinita, la del triunfo sobre los sentimientos. Hoy no cuento las sílabas, que le den a la métrica, hay tantos hiatos entre nuestros puntos comunes que jamás podré decir una palabra de corrido para enarbolar piropos bonitos.
Sergei, arráncate de moderato a vibrato, que truenen tus adagios, que desprendan todo lo que se descama en mis tejidos, hazme el favor, sin preludios ni descansos, que tiemble la desidia, por romanticismo ruso, que vuelva Lo Oscuro.


Leif Ove Andsnes interpreta el Concierto para Piano nº1, opus 1 de Sergei Rachmaninov, Primer Movimiento (Vivace). Y ya nada más se puede añadir. A partir de aquí, acaba la palabra y comienza el arte.


viernes, 16 de julio de 2010 a las 1:13 p. m. , 0 Comments

Avisé de que podía pasar



Avisé de que podía pasar, me dediqué de filtrar alguna expectativa. Mi invitación personal aparecía continuamente esparcida por las calles. En invierno, esos papeles se conformaron como pasta de celulosa mojada, taponando alcantarillas, ensuciando, estorbando. Nadie se lo creía. Me equivoqué de diseño, de palabras, y la mayoría de veces, de fecha. O quizá es que me había equivocado de sueño. Avisé… avisé tanto que dejó de tener importancia. Usé las comillas, la cursiva, la mayúscula y signos exclamativos. Mis recursos resultaron fútiles. Mis esfuerzos forzaron a los incrédulos. Esto, después de tanto tiempo, ya no tendría interés, que nadie viraría la mirada hacia mi bandera del triunfo. Guardaba una frase, algunas canciones para esta ocasión. Chupinazos. Bravos y júbilos. Pasé unos meses en los que bajé mi umbral para con la humildad. Me reconcilié con temas pendientes. Aprendí a callar aún más. A disfrutar obligatoriamente del silencio. A disfrutar, sin adverbios, del silencio. Aprendí. A dejar de lado venganzas. Tomarme la superación como un acto de lo más deportivo. Amar por lo bajini. Sonreír y buscar mis alternativas. A crearme y creerme mi propia suerte, esa a la que no se pueden evadir las quejas del gesto roñoso de la pereza. Creí en una sola frase, la de mi madre. Renace de tus cenizas. Ahí van todas mis sonrisas. Porque no hay nada más espléndido que encontrar la carcajada entre mis ruinas. Pocos, escasísimos protagonistas, atrezzo el de hace ya siete… SIETE años. Siete años en la medicina. Y ya no más. Aprendí lo que me dijeron que aprendiera. Yo esculqué más allá, y no solo aprendí lo que más allá encontré, sino que son esos apuntes que no se pueden quemar, esas experiencias ausentes de créditos universitarios, las que no van en diapositivas, todas esas notas que no pude tomar de los inútiles profesores asociados y de soberbios catedráticos. Soy lo que quise conseguir y no por la gracia de dios, ni por la acción de algún favor, ni por los llamados “regalos” de esta, mi querida, facultad de medicina de Córdoba. Soy no sólo lo que la vida me ha dejado ser, he luchado para alcanzar lo que no se me ofrecía, lo que tú no creías. Me robabas la esperanza sin saberlo con tus dudas escritas en tu manera de animarme, esa manera de animarme… Con comparaciones, y la decepción impresa en tu mirada, mi manera de No Triunfar. Mis siete años no son siete, sino seis más uno de profunda vergüenza, de abismo para conmigo misma y con el resto. Tuve que luchar contra las balas anónimas del hartazgo, y poner a esas heridas unos parches de mi esperanza, y mi esperanza cubriendo la baja confianza de los demás, estirada, convertida en fina capa. Oscilaciones. Una línea basal trémula ante pequeños cambios. Estudiar medicina es en sí mismo la Yatrogenia. Y al mismo tiempo, la yatrogenia es mi manera dulce de autodestruirme, en esa pequeña lucha interna de cada día. Sólo pasé de etapa, con prórroga añadida, pero sigue habiendo mucho camino por recorrer en el mismo sentido. Es lo que he elegido, el sueño es mío, aunque la medalla es compartida.
Avisé de que podía pasar… y ha pasado.
CHÚPATE ÉSA, COYOTE ESPACIAL.

jueves, 15 de julio de 2010 a las 11:06 a. m. , 0 Comments

¡Habemus LICENCIADA!


la victoria debe sonar a esto... Sí, suena a esto.

miércoles, 14 de julio de 2010 a las 5:21 p. m. , 0 Comments

Ideas licuadas



Se te vino la idea como un orgasmo. Oh, vamos, no me lo niegues, yo te había buscado la entrepierna para que pensaras algo más de lo normal, en fin, que pensaras, simplemente.
Nos sorprendió uno de mis temas favoritos de Michael. Reconozco que soy incapaz de dejarme la melomanía en casa, si me la olvidara tantas veces como las llaves, lograría aparentar ser más normal, en fin, ser algo normal, simplemente.
Pillarnos una habitación para pasar una noche en común, compartirla, o darnos placer individual y superficial sin sincronía de clímax, yo lo llamo sexo, pero no vaya a ser que lo confundamos con algo más tierno. De eso también te ocupas tú, de dejar claro que si coincidimos en algo es pura casualidad y sin pretensiones de volver a repetirlo.
Yo ya llevaba la chispa en el cuerpo, el funky pegadizo de I can’t help it me incitaba a sacar artes olvidadas de la chistera. Me porté como toda una dama, el voyeur de enfrente no puede decir otra cosa. Apartamos un poquitín nuestras maneras frecuentes de comportarnos, cada cual por su parte descubrimos que era una oportunidad para romper ciertos tabúes, total, como siempre pasaba, nos hartaríamos pronto de respirar el mismo aire. Siempre nos ha pasado.
Las buenas intenciones y palabras ágiles se acabaron como vinieron, como un orgasmo. El sabor regurgitado de tantas veces saborearte sin compromisos comenzó a ulcerarme la mucosa. Se está tornando ácido, mis carnes me piden dulzura, y por dulce sólo entiendes una suave indiferencia sin debates.
No encontronazos.
No sangre.
No daño.
No daño…
El daño no sabe de profilaxis. Sólo de complicaciones.
Pero por si las moscas, te inmunizas con tus frases preferidas de despedida. Que nada pueda reprocharte yo a ti, válgame dios. Nada nada, y perdóname que tergiverse un pelín la verdad, comparado con lo tuyo, se podría hablar de anatomía patológica de la realidad. Comprende que casi te tengo que inventar en mi redacción, para poder decir más de cuatro palabras de ti. Te pierde la distancia que pretendes para con todo el mundo. Algún día te quemarás de puro contacto y pensarás que eso es el infierno, sin caer en la cuenta de que eso es sentir

martes, 13 de julio de 2010 a las 12:44 p. m. , 0 Comments

la emoción marcada en la almohada


Hace un rato, cuando decidí ya hacer la cama, me di cuenta al coger la almohada enfundada de blanco, que ha quedado marcada con los colores rojigualdos que anoche llevaba por España pintados en la cara. "Difíciles de limpiar en textiles" decían las instrucciones de las pinturas chinas. Difíciles de olvidar, dirá mi memoria. Sin colores que impregnara, yo también sé que mi sonrisa al dormir está marcada, aunque invisible, en mi almohada.

lunes, 12 de julio de 2010 a las 10:56 a. m. , 0 Comments

La bandera por fin es un símbolo

Estuve remoloneando en la sección de papelería como 10 minutos, me hacía la indecisa entre clips metálicos o de colores, cuando en realidad estaba recapitulando valor para llegar al mostrador y pagar, y en un último momento decir de carrerilla y tímida: - ¿y cuánto cuesta la bandera grande de España? -. La dependienta no lo notó, que yo llevaba tanto apuro como el chavalín pidiendo condones en la farmacia del pueblo. Y en un esfuerzo supremo, doblé mi valor y le dije: - me llevo dos -. ¡Toma ya derroche de sentimiento patrio!
¿Qué pasa?
Muchos jóvenes lo verían como un modo normal de apuntarse a esta euforia colectiva, pero para mí, de chapita republicana, que he mamado la aversión a una bandera que recogía demasiadas reminiscencias del pasado, este hecho es una manera de aceptar que este momento es importante, y que… qué leches, por una vez estamos unidos. Por definición, la bandera es un símbolo, y por concepto, el símbolo debe ser un elemento universal, que todos entiendan en el mismo sentido, y nuestra bandera dejó de serlo durante mucho tiempo. Hoy, sí, sí, hoy, a dos días de un acontecimiento totalmente banal, escaso en cultura, sin aportación útil para el verdadero desarrollo de un país, hoy día es la bandera un símbolo, que todos entienden por unión, que acoge una ocasión preciosa (preciosa por su valor alto) de sentir que el esfuerzo y confianza conforman una yunta práctica para tirar de los problemas que nos atascan. No es el fútbol una filosofía de vida, ni son esos muchachos merecedores de las primas que conseguirán si ganan el domingo, pero ya vale de criticar todo por lo negativo de las cosas, saquemos un punto positivo de esto… A mí no me emociona comprobar cómo el telediario está colmado de referencias hacia la roja, que sé que hay más actualidad reseñable y meritoria de ser enfocada; que mientras unos esperan dos días para sentir, muchos dejan de sentir en mucho menos tiempo. Que la vida sigue corriendo, con o sin balón. Pero ya vale de que la vida sea una puta mierda, que lo seguirá siendo cuando todo esto pase, y nunca mejorará si es con esa manera de ver las cosas. Es triste que sea algo tan volátil como el fútbol lo que nos levante como españoles, pero démonos esta oportunidad para disfrutarnos sin la perenne España partida.

viernes, 9 de julio de 2010 a las 4:52 p. m. , 0 Comments

CARLA BRUNI: historia de un descubrimiento, de un engaño y de buenos ratos (2ª parte)




Seguí buscando, porque no me sentía a gusto con este final en mis investigaciones sobre la Bruni, y vi que había otro disco más reciente, del 2008, y en francés. Como si mi dedo figurara mi cabeza, tirándome a la piscina, pinché en el primer enlace que encontré. Lo que comento aquí sobre Comme si de rien n’etait es una historieta de la que me avergüenzo enormemente. Vaya, de sólo imaginar contarla a alguien a la cara, ya me pongo colorá. Algún melómano comprensivo me diría: son cosas que pasan. Y lo sé, que son cosas que pasan, pero es que… Como decía, me lo descargué ilegalmente, por supuesto (no puedo pagar todo lo que escucho, ésa es la verdad). Comencé a escucharlo, y no sé de qué manera lo escuchaba, ni porqué me entró tan bien en esas primeras pasadas. Haciendo cuentas, creo que me lo pondría como unas 10 o 15 veces antes de que fuera consciente de todo el montaje. Para entonces, yo ya me había formulado mi opinión del disco, creo recordar que pensaba que era un disco que entraba muy bien, ése era el verbo, entraba muy bien, y no sólo eso, sino que era bastante aceptable para pasar el rato haciendo cualquier otra cosa. De esto se puede deducir que no hice una escucha concienzuda, y es ésta mi única defensa. Sí que percibí que era algo monótono (uys… ¿algo, solamente?), y que había una canción tipo instrumental que fue la que me mosqueó, supuestamente llevaba un título en italiano, el único en todo el álbum, pero no había palabra por ninguna parte de la canción, ¿qué sentido tenía que fuera en italiano, si no cantaba? Y la que más me gustaba hasta ese momento, La possibilité de une île era realmente extraña, conforme más la escuchaba. Fue un día que decidí leer su letra, cuando atendí a la parte vocal en français, y que constaba sólo como el primer párrafo repetido una y otra vez, de la letra de la canción original. Sí… ya es hora de que hable de la canción original y destape tanto misterio. Durante mes y pico estuve escuchando una copia transformada… trastocada, mutada… como se quiera llamar, un montaje fabuloso que probablemente la discográfica había difundido por la red en los lugares de descargas ilegales, foros, etc… Este hecho, deduzco, habría comenzado nada más publicarse el original, para que las copias certeras no tuvieran lugar, los imagino inundando estos sites con esta copia montaje. Hablando del montaje, la verdad es que está muy bien montado, si se me permite la redundancia, tomaron el primer medio minuto de cada canción, variando este trozo en duración según los acordes, a veces abarcaba hasta el estribillo, o quedaba el primer párrafo tan solo, y de nuevo comenzaba la canción, vamos, un bucle absurdo pero bien montado, tanto que el oído no acusa esta aberración, se acostumbra a la agradable melodía inicial, y la canción termina según la duración de la original, con un descenso del volumen típico que ahora no recuerdo como se denomina. En fin, una artimaña de la discográfica para que quien desee escuchar el disco, se lo descargue legalmente, o se lo compre, el caso es que circule el dinero.
Creo que ya he explicado, o se puede intuir porqué no me di cuenta antes de esta mentira. Seguidamente a mi despiste, busqué una copia buena, y la verdad es que me fue difícil dar con ella, antes de eso me metieron el montaje unas cuantas veces más. Fue gracias a Esquizofónico que por fin pude hacer una escucha pormenorizada del trabajo auténtico. Fue una sensación rara cuando mi oído, acostumbrado al bucle, descubrió que había más canción. Borré la copia mala y comencé hacerme de nuevo una opinión. Hela aquí. Tranquilo, la voz de ella se acompaña de algunos sonidos más que en el primero, que era puramente guitarra y voz, pues en éste hay algo más de ambientación, pero sin deslucir su preciosa… preciosa voz. A mí me tiene enamorá, es así, sin disculpas; pocas voces se me ha metido así una voz, de manera sutil y suave, pero tiene una manera delicada de hacerse valer, cansada, sí, y nostálgica, tipo tarde de otoño en el parque. Me divierte la armonía de vals que imprime el piano, se deja hacer, y te dejas llevar. Y me saca sonrisas cuando escucho la Ma jeunesse (la mayonesa) y L’amouresse (la hamburguesa). Y en definitiva, me gusta como una muestra moderna de lo que es la Chanson française, porque Bruni le ha dado vida a un género que parecía destinado a la carpeta oldies, y pone en curso su evolución… pero será muy difícil superar la sensualidad con que se desnuda en la oscuridad del cerrar los ojos mientras se la escucha, ese silabeo puede a cualquiera.

jueves, 8 de julio de 2010 a las 5:57 p. m. , 0 Comments

Carla Bruni: historia de un descubrimiento, de un engaño y de buenos ratos



[probando probando 1 2 3… ] Hoy escogí este día de resaca de ombliguitis  por la victoria morrocotuda de nuestra selección (onfalitis, si hablamos con propiedad) para soltar todo lo que llevo aguantando de esta mujer… Así que desvío el foco del ombligo español con pelusilla roja hasta la finura y elegancia de un ombligo que nunca acumularía pelusa, ni cualquier sustancia, sólo un olor a perfume caro francés. Parece que por ser quien es, debiera disfrutarla o sufrirla en silencio… Es el mal concepto de los prejuicios. Ella sabe más que aparentar ser la escuálida señora de la Francia.
Descubrí su Quelqu’un m’a dit en el blog musical Bienvenidosalamonga, allí se lo hice saber a uno de sus autores, que lo probé no más que por su recomendación, por venir de quien venía, por la experiencia satisfactoria y a veces sorprendente de sus aportes. De Carla hasta entonces sabía de su vida que, antes de ser la señora de mon petit napoleón, cantaba. Lo que descubrí fue que también componía, vaya, que era una cantautora, además, se colgaba rápidamente su guitarra acústica para tocar con ese tacto íntimo de quien se evade entre el tocar y cantar.
Quelqu’un m’a dit me trajo tan buenos momentos de evasión a lo franchute, sosiego y sensaciones de lo más agradables, que investigué. Editado en 2002, es el primero de tres discos publicados por Carla. El segundo, No promises, en inglés, había una crítica constante en todo lo que leí sobre él, que la Chanson no aparecía de ninguna manera, vamos, decepcionante para quien esperaba una dulce continuación del primero. Comprendo que la cantante quisiera expandir su éxito al mercado anglosajón. Pero es verdad que la calidez del Quelqu’un no se prolongaba con este del 2005. A mí me moló el acento francés del primero, y lo eché mucho de menos; la sensualidad del idioma galo no tiene parangón con el inglés, aunque su manera de cantar fuerza a creer que es la Bruni quien aporta ese nivel de delicatessen a sus trabajos, un tono cansado, conformista, de mujer de 40 años de nalgas firmes, aerobic y ensaladas a punta pala, y que sabe lo que quiere. Que no se me malinterprete, es una apreciación muy personal de cuando cierro los ojos para escuchar bien. No promises contiene algún tema más rockero, pero continúa con cierto tono naïf, simplicidad puesta a juicio como manera de encantar. Algunos lo llaman folk, por tener una guitarra… en fin, yo sigo hablando de sensaciones.

a las 5:53 p. m. , 0 Comments

¡¡a casa, mamonen!!


SE ACABÓ! (en alemán, en el original)
ESPAÑA A LA FINAL (en español)
A CASA, MAMONEN (en hispanoalemán)

a las 12:29 a. m. , 0 Comments

allegro ma non tanto (inconsciencia latente)



Marty McFly habría aceptado zarzaparrilla. Yo no proponía menos que Rachmaninov, destructivo como licor. Quería lastimarme a conciencia, para despojarme de ella… Bañarme en líquidos que rezumaran de mí mis ruinas. Me preparé una fiesta de soltería en sentimientos huérfanos de reconocimiento. Dormías plácida mientras me reventaba las rodillas en mis caídas. Pero hacía por atender al amanecer en nuestro lecho, te gustaba sentir que te aplastaba el cuerpo al despertar, mi peso como señuelo de que todo iba bien. Me cubría la sangre reseca con las sábanas, en un acto de pudor por mi decadencia. Perdona por no invitarte a mis orgías de soledad en compañía. Con prisas me lamía las rojeces de mis heridas, mientras te duchabas diligente y tarareabas la primera canción del día. Iba un minuto tras de ti siempre, lo justo para hacer tiempo, tú, invariable, estabas algo más al Este, yo me rezagaba como un eco lejano de ti, disfrutando del reflejo que se quedaba impregnado en el espejo, acudiendo a las migajas que se caían de tus tostadas, recogiendo el aroma de tu leche corporal. Yo sentía que era algo más, tú así lo querías, pero mi vida es la fantasmal correría de tu sombra, sólo que tú me quieras dar, que suele coincidir con lo que te sobra. Me apartabas de tus tareas diarias, yo me echaba cerca de la perra, envidiaba cómo tu atención se enredaba entre los pelos del animal como caricia, entre vuestras habladurías, ronroneos y confidencias de dos amigas. Intentaba correr todo lo que podía para colocarme justo en alguna foto cuando aún compartíamos más que cama y camisa, pero tu indiferencia me castiga con los desaires de tu pelo en giros violentos de tu No-Mirar a lo que somos como persona física y psíquica, te resbala el pelo y la educación, se te cae algún post it, se desordenan los rotuladores… pero la realidad la tienes bien cogida, yo aparezco en eventuales chorreos de tu pluma corriéndose de calor inspirativo, te vengo, me vengo, nos venimos… Me destrozas las líneas frescas que surgieron como Yo Conciencia Concreta, desbaratas mis maneras en manchas ilegibles y negras, te avergüenzo, te retraso, me encomiendas al rincón donde descansa la perra, allí dormita también el tacto de tu mano al acariciarla, todo eso que sentías cuando todavía estabas viva. Hoy quieres que Rachmaninov te limpie como depuradora de almas en un centrifugado fugaz, caro y eficaz, crees que con resultados buenos recobrarás todo lo que te dejaste por el camino… Yo fui recogiendo tus sensaciones del momento, me preguntas por la síntesis del resumen de los epígrafes, y con sus iniciales conseguirás una regla mnemotécnica que memorizas, transcribes mil veces de naranja y verde, y lo quieres vivir como un recuerdo, como una macedonia de lo que comiste en dos meses. Sin saber cómo fue que sucedió, te tragas que olvidamos a quien nos hizo daño, que obviamos a quien no correspondió, que la diéresis servirá para distinguirnos, y de ella sólo se te viene cigüeña, porque perdiste hasta la vergüenza de ser tu misma, y no eres capaz de ser sincera, que te sumergiste meses después en un Rachmaninov que abandonaste cuando los campos eran verdes primaverales, ahora la campiña te amanece antes, pelada, segada y pajiza, sólo los girasoles te brindan algo de lo que conocías como ingravidez amarilla, diseminas miles de ojos y sonrisas entre sus pipas, hasta el cielo limpias de nubes, hasta tu vida libraste de mugre. Te quedaste tan limpia, que escribes por la necesidad de tachar y encontrar errores en lo que ya no te sirve como autocrítica. Tanto de todo, menos de lo poco… mucho de lo rico, escaso de lo pobre, que ya no sabes cohesionar tus incoherencias, y confundes hasta lo de dentro con lo de fuera, me quisieras como sueño, y sólo soy tu conciencia, unos pasos tras de ti, observando tu penosa manera de recuperarte en un solo movimiento de este piano concerto.

[qué decir de Martha Argerich, espectacular con el Rach 3, prueba de fuego para los genios, en él está el fracaso o el éxito]

martes, 6 de julio de 2010 a las 12:45 a. m. , 0 Comments

horas horizontales



sin más palabras, descanso por unas horas. 

sábado, 3 de julio de 2010 a las 4:54 p. m. , 0 Comments

Tinta roja

En una de esas miradas al infinito de mi ventana, dejé caer la mano sobre el papel con la punta del rotulador perdiendo tinta roja, que se filtraba por el compacto entramado de celulosa. Cuando volví la vista a mis letras, vi que por fin había sangrado, aquello ejemplarizaba mejor que todas las frases de dolor, el cómo se sentía mi interior. La brecha por fin se había abierto.
Mirar hacia fuera había permitido sangrar desde dentro.

viernes, 2 de julio de 2010 a las 1:54 p. m. , 0 Comments

El Beso

¿Te hablé alguna vez de mis sueños?
Hace unos días apareciste en uno de ellos, me dabas la bienvenida a las orillas de una playa, yo llegaba a tu ciudad nadando, y me sugeriste que en lugar de dormir en la calle me buscara una pensión, todo un detalle por tu parte. El casero aceptó mis billetes mojados, y tú te rezagabas, que no querías irte, yo quizá no quería visitar ya nada más de aquella población anónima y te invité a pasar conmigo la noche. Me diste una nota arrancada de una libreta, donde definías lo que es un beso, lo que debe durar según su tipo, etc. Te insinué que no tenía ganas de leer, y entonces me lo explicaste en tu lengua…
Parece que no quedé satisfecha, porque esta noche soñé de nuevo. Ya no estabas tú, ni tu ciudad con playa y sin nombre. Me encontré con Carla y su guitarra. Carla Bruni. Me gustan los retos, y sólo en los sueños se pueden dar ciertas situaciones, deseadas o no previamente. Te va a sonar a topicazo, pero me dio su versión del beso, en francés e italiano. Creo que ya sabía que me derrite el francés. No se demoró, y poco después ya se iba, advirtiéndome que no se lo contara a nadie, que su marido no se podía enterar… y con la camiseta al revés.

jueves, 1 de julio de 2010 a las 10:23 a. m. , 0 Comments

Rutinas Coixetianas III (la vida secreta y sin palabras)

Enmudeces mis intentos por saludarte, se me hace cuesta arriba cuando me enfrento a tu expresión. Y caigo en el detalle de que no es hola lo que quisiera decirte, sino un millón de cosas por contarte. Abrir la boca para invitarte a no callarnos nuestras historias sin epígrafes, y saber cómo sonríes, y descubrir que hay inseguridad en ti, que un temblor puede desviar tu tono sereno, que un comentario gracioso pueda violar la línea recta incrustada en la junta de tus labios, y que de ti puede surgir el fuego.






Meses después me he encontrado con el papelito, vaya, que al final no me lo fumé… lo he pegado con cariño en mi libreta de guardas gastadas.
Lo último con lo que me dejaste fue con tu espalda. Fue un día de exámenes, pasé dándole gas al coche y a Michael. No quise mirarte ni el bulto que pudieras hacer en mi visión periférica, a pesar de que mi estómago se estrujaba en honor a ti, como reverencias internas. No es que te tuviera coraje y por eso ni te mirara, sino que pensé que podrías tener retrovisores en la cara… paranoias mías, cómo me vas a ver de espalda… Pero quizá fue el remate para acabar el NUNCA JAMÁS de nuestro NO-Contacto. El deslizamiento perfecto de un universo sobre otro, sin rozamientos ni injerencias ni alteraciones, tu cosmos quedó intacto, el mío sonríe si piensa en tu seicento.
No cruzamos palabra. Así lo supe desde el primer día en que te vi. Pero el papelito sigue teniendo vigencia, en él hay escondido un Gracias subliminal…
y punto y final.

a las 10:17 a. m. , 0 Comments

La fiesta de mi flexo

Mosquitos de los más variados colores, tamaños y formas, muchos de ellos nunca antes vistos, resultantes de la orgía de las combinaciones genéticas, se suman a la fiesta que madrugada tras madrugada ofrece mi flexo, como único garito iluminado del entorno. Disfrutar de 60w concentrados en un espacio reducido, a los 40cm del escritorio recomendados por el fabricante… eso no sucede todas las noches. Afortunadamente, mi carne expele sólo el aroma de miles de datos fluyendo por una sangre saturada de cafeína y taurina; y ya a nivel molecular, una más que aburrida hemoglobina de rutinarias transferencias de O2 y CO2, y muy cansada de ser continuamente analizada por la cabeza en la que discurre.
Pero iba por los mosquitos. Sin amedrentarse por los numerosos cadáveres de compañeros, dispersos y estampados por doquier (le da un toque gore a mi entorno), acuden a la luz brillante y caliente de la bombilla, y disfrutan de ese placer tan cercano a la muerte; será que ellos también conocen la satisfacción de rozar el riesgo.

a las 9:58 a. m. , 2 Comments

recuerdos polisaturados (post it VII)

Esquematizó la despedida.
Pero ni con algoritmos era capaz de ser Otra, de evitar opciones que no aparecían unidas con flechas. Existía un feedback (+) que no lograba ubicar, pero el sistema cada vez engordaba más a base de una retroalimentación con alto % en recuerdos polisaturados de nostalgia.
Que no podía olvidar era una realidad.
Otro tema ya era que tuviera un problema para expresarse en cristiano y como dios manda.

a las 9:48 a. m. , 0 Comments