De llamadas anómalas (post it VIII)

Cuando descolgó, pensé que se había equivocado de botón; me tenía tan acostumbrada a ignorar mis llamadas, que escuchar su respuesta me sonó a anomalía, el mundo estaría rodando al revés.
Me pilló tan desprevenida, que no tenía palabras preparadas para hablar, y con la escopeta sin cargar, engrasé mi mandíbula que crujía en el intento de saludar, y mientras trataba de ocultar mi desconcierto con frases sorprendidas, tomé un cuchillo y aprovechaba sus respuestas para ir afilando con premura la torpe ironía que tenía echada en agua desde hacía tiempo.



(c) Hergé, Las aventuras de Tintín: Las siete bolas de cristal

martes, 31 de agosto de 2010 a las 10:01 a. m. , 0 Comments

Cesaria Evora - Sodade

Cesaria Evora - Sodade

Me ha salido una dureza de apoyar el corazón por el lado que no me duele. Por la otra parte anda tu nombre escrito y difundiendo tinta hacia dentro.

Lo escribí hace semanas. Hoy empecé cardiología, dos semanas de enzimas, soplos, presiones telediastólicas, válvulas... yo sé que el corazón duele a veces, y sin explicación fisiopatológica, sin liberación de enzimas de daño miocárdico. A veces duele, con nombre y apellido.
La canción la escuché desayunando, hacía tiempo que no me ponía a Cesaria, y pensé que este lunes se merece un buen impulso fresco. El sonido de Cabo Verde sopla con esperanza...

lunes, 30 de agosto de 2010 a las 1:47 p. m. , 2 Comments

El Apuraorzas (1)

A esas horas únicas a lo largo del día en que uno puede existir, tener actividad y no morir de calor en el intento, es decir, a primeras horas de la mañana, podemos observar a la extraña subespecie del homo sapiens sapiens, el apuraorzas ibericus, que sale de sus cuevas urbanas durante el periodo estival para adentrarse en todos los pueblos de España, y ahora me centraré en el apurahorzas procedente de Madrid y Barcelona, que es el que suele pastar por este honorable pueblo que es el mío.
Como he dicho, el apuraorzas aprovecha esas horas matutinas para dejarse ver, con la indumentaria clásica: bermudas de varios bolsillos laterales, para acumular papelajos de toda índole, camiseta informal, a veces la de su equipo de fútbol (aunque este año, no sé porqué, se lleva más la de la roja), bolsito pequeño cruzado, o en su defecto, la riñonera, gorra, y chancletas.
Acuden al puesto de prensa, arrasan con los periódicos y una revista del famoseo para la parienta. Colman las terrazas de desayuno, e inicia así la tortuosa travesía por los titulares del día, con una sola consumición agotan todo el tiempo y paciencia de camareros, que sólo hacen caja una vez a la mañana. Mientras, algún parroquiano que no encuentra mesa en su bar habitual, lanza un murmullo, del que sólo se intuye “malditos apuraorzas”.
Cuando ya han dado cuenta de la ferviente actualidad económica y política de estos días veraniegos (y de la actualidad rosa, a escondidas, con la revista camuflada entre las páginas del periódico), se disponen a hacer ronda por algunos escaparates de la avenida, estorbando todo lo que un bulto inútil puede estorbar. Esto es, porque desesperan con la investigación minuciosa que llevan a cabo por todos los detalles del etiquetado, homologación, garantías, tamaños, y compatibilidades de enchufes en general. Y por supuesto, no compran.
[Amigo comerciante: si observa la entrada sutil en su establecimiento de un sujeto con las características anteriormente mencionadas, haga uso de su derecho de admisión, caiga en la cuenta de que en ese bolsito negro con múltiples bolsillos, adquirido en los chinos de algún paseo marítimo, no cabe mucho, pero lo que desde luego no acoge es dinero, estos individuos sólo llevan lo justo para la prensa y el desayuno].
En esa ronda por las tiendas, para más información de cara a identificarlos, adquieren una postura típica de inspección casual, manos cogidas a la altura de las lumbares; si van por la calle, además llevarán la visera ligeramente levantada, y mirando a todos lados, como siguiendo el cableado eléctrico; y si, sin remedio, han entrado en la tienda, adoptan una posición variable de deambular por los pasillos, y cuando fijan su atención en el artículo más estrafalario, ése cuya caja está descolorida, lo sostienen con una mano, volteándolo para localizar su etiqueta, y con la otra se levantan las gafas de sol, o en su defecto, las de vista, echando la barriga hacia delante; y si el comerciante ha leído en su horóscopo que “Júpiter y Venus le harán la puñeta en el día de hoy”, observará con desconsuelo cómo una mano se levanta, acompañada de un tono tocapelotas diciendo: - chico, ¿puedes venir un momento? -, y sustituya “un momento” por “toda la mañana”, porque entonces el probetico del tendero irá desempolvando catálogos y tarjetas de proveedores antiguos, porque el Apuraorzas no se detendrá ante ningún etiquetado incompleto ni otros contratiempos, porque su misión es averiguar el lote, procedencia y características del tornillo que sujeta la tapa de las pilas de cualquier aparato electrónico.

viernes, 27 de agosto de 2010 a las 11:35 a. m. , 0 Comments

Los descendientes del Gran Duque

Le pedí prestada una moneda al mendigo, la puse bajo mi papel y con un suave toque de lápiz, fui marcando el grabado... Necesitaba algo de realidad entre mis letras, entre tanta fantasía. Se la devolví bajo su mirada ansiosa, le di las gracias y me soltó lo que, de primeras, deduje como delirio: 
- Los que llevamos en la sangre parte de un Gran Duque, siempre tenemos algo que ofrecer.
Comprendí que era demasiado verdad como para ser delirio.
Al reiniciar mi camino, mirando el grabado a lápiz, descubrí que la moneda era en pesetas. Volví la vista atrás, preguntándome cuánto hacía que no le daban dinero al hombre... O si acaso, es que no se fiaba de nadie, y me había prestado algo sin valor. Por probabilidad, me contesté, y sí, con algo más de realismo me alejaba con otro paso de mi mundo de inmadurez.

martes, 24 de agosto de 2010 a las 9:24 a. m. , 4 Comments

De limpieza

Solicité una conferencia con el Gran Ente Desconocido. Yo le asocio barba y sotana blancas.
Me aceptó la llamada a cobro revertido.
Me puse la mano en el corazón, para facilitar la cobertura.
Y conversamos.
Lagrimeaba profusamente mientras se sucedían mis desilusiones intermitentes.
Tenía mucho que contarle. Pero nada era nuevo.
Le pedía amparo, consuelo, compasión y consejo.
Esa noche llovió. Como en Ben-Hur, mientras dios descargaba copones tras la muerte de su hijo y/o él mismo, y se limpiaban las leprosas, las aguas se llevaban el odio, la sangre derramada, el dolor, y quedaba la resurrección como curación al resentimiento.
Yo amanecí en el mismo estado físico, de carne y hueso, y no en una versión etérea. Pero algo se había llevado la noche, los malos sueños, las aguas, … Un aire fresco abrió el balcón. Y entró la vida. O las ganas de vivir. No sé qué es primero.

lunes, 23 de agosto de 2010 a las 1:28 p. m. , 0 Comments

Faithless - Insomnia


Llevaba mucho tiempo queriendo dejar este temazo por aquí. Lejos de recordarme a alguna noche flipante en una sala de discoteca, es uno de esos recursos de energía instantánea, para dar un acelerón en medio del desgaste mental en los días previos a un examen. I can't get no sleep... Qué locura de días. Es curioso. Nunca la he escuchado en el lugar idóneo, por eso a veces hay que improvisar la pista. 
Los dj tendrán que volver a aquellos tiempos para sacar buenos temas de baile, si es que no quieren hundirse en la porquería cani-poligonera/tecno-pastillas que me ponen ahora. Qué lástima de decibelios malgastados.

a las 12:01 p. m. , 2 Comments

Y viceversa.


viernes, 20 de agosto de 2010 a las 10:18 p. m. , 0 Comments

Divagara/divagase (sesión con psicoanalista)

Brotaban lágrimas sin un gemido que las acompañara, sin quejidos por ahogar. Eso no era llorar. Sino dolerse.
Selfservice era un anglopalabro que resumía demasiadas cosas en mi vida. Conjugaciones viciadas de reflexivos, acciones con colmo de reflexión. Reflex™, para evitar el dolor. Y si reflexionar es volver a flexionar un pensamiento, “extenderme” sobre lo que pienso… ¿eso cómo se llama?
- Eso te lo digo yo: Enrollarse como una persiana.
No, no, debe de ser otra cosa, digamos que extenderme pudiera ser “divagar” sobre lo que pienso, por eso los divanes son para tumbarse y pensar en nada en concreto.
- ¿Decías que llorabas?
Eso ya no importa. No sé para qué te pago, no te has enterado de nada.



El tema procede de la BSO de Rocky, no sé si de I o III, los álbumes están mezclados en mi mente.

Y sí, Rocky reflexionaba.

miércoles, 18 de agosto de 2010 a las 5:36 p. m. , 0 Comments

Gary Glitter - Rock and Roll



Ya vale de tanta mariconada. Alguien tenía que poner un poco de descontrol por aquí.
Gran día el de hoy, por fin averigué el DNI de este temazo.

a las 2:04 p. m. , 3 Comments

Desentumecimiento Temporal

La tarde está llovida, los niños en bañador se postran tras las ventanas sin saber qué hacer, las piscinas se puntean probando un agua que no conoce más sustancias que las del cielo; el agua prueba eso de la caída libre, desentumeciendo perezosas nubes traídas a regañadientes hacia la campiña, un rebaño que tras dos estaciones ha olvidado lo que era estrujarse y viajar acompasado, de nuevo a las órdenes del viento, y algún perro pastor, que desde la tierra, se escurre bajo el chambajo de del ganadero, que mira con ojos de niño el gris de un día estropeado. Pero hay algo que él piensa y lo diferencia del pequeño.
Que mañana seguirá el verano.

a las 9:09 a. m. , 0 Comments

Despedidas

Por la puerta de atrás.
Haciendo ruido.
Murmurando maldiciones.
Esperando la venganza, el plato frío.
Final insidioso.
Una nota en blanco.
Estaba claro.
Nadie lo había previsto.
Sin discutir.
Sin motivo.
Poniendo distancia de por medio.
Música incidental.
Día gris para hacerlo.
Marcando terreno.
Como una fecha de caducidad.
Con un beso.
Negando lo vivido.
Renegando lo sentido.
Echando de menos.
Despedida impersonal.
Guión establecido.

El caso es que… se había ido.

martes, 17 de agosto de 2010 a las 3:47 p. m. , 4 Comments

El tiempo está loco

Ha llovido… ¡ha llovido!
Y he sentido que este invierno no estaba del todo cicatrizado, como un mal recuerdo interno en una pesadilla que hice por enterrar, pero la tromba de agua… La lluvia de anoche caía con el mismo repiquetear aleatorio del pasado invierno, que despertó sensaciones profundas de desazón que dormitaban en el subsconciente. El calor me había liberado de tanto abrigo y pelusa, con el cortisol en plena ebullición, y parecía que al llover todo se venía al traste.
Tuve miedo y acogí a la perra, también temerosa; ella, porque todas las tormentas se le advienen como intensas sensaciones que se nos escapan a nosotros, y la hace sentir más inmunda; yo, porque no sé si la lluvia traerá la acidez de un pasado que quedó acantonado.
En un abrazo perruno y cojonudo, perdón, acojonado (que se me va la lengua por asonante), me dí cuenta de que le hacía falta un lavado, y que despedía un calor sofocante de la tensión que abortaba en la quietud de su temor.
Traté de calmar su ansiedad con caricias lentas y una retahíla de palabras tranquilas. Entre sus jadeos y el bombeo rápido de su taquicardia, percibí cuánto de veloz transcurrían sus vivencias. Intuí que mis palabras debieran ir siete veces más aceleradas, para que el animal no sintiera que se le escurre la vida en la lentitud de los humanos… Ellos, los perros, no poseen ochenta años para perder tanto tiempo en calmarse. En realidad, calmarse, en sí, es ya un despilfarro de energía para quien observa una película que se come fotogramas.
En este berenjenal metafísico estaba enfangada, cuando hacía ya un rato que no le hablaba, ella se mantenía en la parálisis de no saber cómo conducir todas las señales de la tormenta. Pero al poco, se disolvió la inestabilidad, los ronquidos volvieron a ser su sonido natural; el problema no era tal si no se dispone de tiempo ni cerebro para pensar en ello, al día siguiente, ella no recuerda ni el instante previo, y yo sigo con los pies empantanados con esa cosa del “tiempo”.

a las 1:10 p. m. , 2 Comments

Barry White - My sweet summer suite

Qué subidón, Barry... ¡Si parece hasta viernes! Delicioso, Maestro, como siempre.


I remember when...

lunes, 16 de agosto de 2010 a las 12:59 p. m. , 0 Comments

El Abrazo (nadando entre gerundios)

Sarah Vaughan - Smoke gets in your eyes




Llegó un momento en que todo resbalaba. Las bocas, visiblemente inflamadas de tanto rozamiento, ya no hacían por la perfecta congruencia; los besos, de tan constante redundancia en ellos, se habían viciado en sus formas y movimientos, la tuerca y el tornillo girando sin encontrar una posición firme y prieta; y los labios, imanes húmedos resbalando, presionándose, buscando sin satisfacción, con placer, el roce continuado. Sin saber a dónde acudir, qué más besar, cómo prolongar más aquel estado de excitación que ya pasaba de los términos de tortura, que iniciaba un camino sin fin de gerundios calientes.
Los cuerpos se turnaban entre lo horizontal y lo tangente de estar abajo o encima, y en un abrazo más vertical se adivinaba al otro lado una espalda cubierta por el esfuerzo, brillante, líquida, desbordada de sudor, al tiempo que dibujada con el caprichoso filtro de la persiana dejando traspasar luz de la tarde calurosa que acompañaba fuera. Justo en la contracción de un impulso, se concentraban pequeñas motas de sudor recorriendo la columna, y cuando el surco perdía el decente nombre, la mano barría hacia arriba todo curso vertical de las gotas conjugadas, y las uñas se cebaban con una piel tierna y blanca dejando las cinco líneas irritadas del deseo consumándose en movimientos, pentagrama que recoge la ansiedad como la melodía tormentosa de un adagio. Fuera… es decir, fuera de toda aquella mezcla de carne enfebrecida, la voz densa de la cantante absorbía los breves silencios entre suspiros y jadeos, empalagaba el sentido mientras las lenguas se paladeaban lentas y henchidas, todo prieto, constreñido, apenas lubricado por el sudor que bañaba de la forma más literal los cuerpos, y sólo así fluía el leve e intenso movimiento de rozarse, como dos inmensos engranajes, con las manos arrastrándose, deshaciéndose entre tanta humedad dispersa, nadando por fluidos, distribuyendo placer, lo más dinámico de dos almas apretándose en un abrazo diluido en un mar de líquido enturbiado por sensaciones, diluido en aguas del tiempo, un abrazo que explota a expensas del deseo acumulado, mientras la energía se evapora, el orgasmo desborda y el momento emana un calor que no traspasará la barrera hacia la consciencia, y quedará todo como un sueño.
Al mirarse, los ojos no pudieron decir que fue realidad.

lunes, 9 de agosto de 2010 a las 7:59 p. m. , 4 Comments

Sibelius - Valse triste

No suele pasar, pero... la vida sorprende como este vals. Lento, y casi triste, como lo llamó Sibelius. Pero la vida puede sorprender justo al final, con un repunte alegre, enérgico, sin perder solemnidad. Es uno de mis Lentos preferidos. Hoy el post es por la música, y no la música para el post.


domingo, 8 de agosto de 2010 a las 8:51 p. m. , 0 Comments

La torre de tu ombligo



Hay una torre rodeada de concéntricas rampas que asciendo, mareándome entre tus vueltas. Hay algo que lleva a ti, describiendo remolinos, tu núcleo es un imán que lo atrae todo dibujando vorágines, que me arrastra entre todas las esquirlas y polvo de hierro que viajan hacia tu centro. Tú unes todas las fuerzas centrífugas hacia mí. Tú soplas. Yo arrecio en mi capricho. Momento de la Fuerza, vectores contradictorios que estiran y comprimen a tu antojo. Me aferro a tus desquites, a tus malos gestos, me escurro entre las dos crestas de tu moralidad dividida, con mi ambigüedad me adapto a las difíciles formas que hay que tomar para creer todo lo que dices, me trago las palabras, mi opinión, lo que soy, sin problemas de digestión, nada de mí expongo en mi superficie, te muestro de mí lo más higiénico, abro bien los ojos y que el azul enfríe todo lo que se ha encendido… Y asciendo contra tu aliento que hace por despedirme con un hastaluego, siempre antes de tiempo. Y doy vueltas a tu ombligo, me coges de la mano y aceptas que siga adorándote, y en esa visión… nos paramos, y admiramos tu vida, me concedes el honor de hacerme fan de tu egocentrismo. Y cuando todo lo que tú Eres esté tan elevado, allá que subimos por una torre, a la que accedimos por unas gigantescas habas, que habían crecido en la coronilla peluda de la cabeza de un dragón, allá arriba, formando tu propia constelación, y yo uniendo tus estrellas para darles una forma correcta con mis líneas, contándote una realidad que no es, aceptas todo por bueno si te lo cuento con mi sonrisa… Entonces te diré que eres una farsa, que vives en un castillo en el aire, que todo lo tuyo es un Cuento, y bajo, desciendo, y casi me caigo por la torre que elevaste en torno a tu ombligo. Te quedarás en soledad, se desmontará tu chiringuito, erigido sólo por quien te ha creído, te darás de bruces con lo poco que has sido, y siempre te quedará la duda de si fue ficticio, no creerás nada de lo que te he dicho, y minaré tu confianza como tú minaste mi orgullo, que no ha tenido la oportunidad de ni sentirse herido.
Son mis planes de futuro… pero como suele pasar, nada es seguro.

viernes, 6 de agosto de 2010 a las 6:09 p. m. , 5 Comments

Polen mensajero

Si el polen de flores que nunca veremos
explosionar, quisiera ser de útil mensajero,
nada le detendría para llevarte desde aquí
                                                                       [mi beso,
que sin alergias ni excusas,
con sólo al pasar el aire,
me moje en tu saliva,
y con el viento de vuelta,  
saborear para recordarte

bebel gilberto - cada beijo (thievery corporation mix)

a las 12:59 p. m. , 0 Comments

Sin lazos... meditango



Cuando te chorree el deseo y yo no pueda abarcarlo, dejaré esta tarea de jodernos. Sólo entonces. Mientras… muchos amagos por comernos. Nunca terminamos. De sólo pensarlo, ya me enciendo. Irresoluble, imposible, nunca resuelto. Y sé que no tiene más problema que el saber que no tenemos nada mejor, ni tú que a mí, ni yo algo mejor que a ti. Cuestión de mercado. Por consenso, por unanimidad, somos lo mejor que nos podía haber pasado. Alejémonos cada vez que nos rocemos más de la cuenta, cuidado con la entrepierna. Así, como se desgastan las ilusiones, que ya ni me acuerdo en que creí cuando te hacía para mí, así, lento despojo de los mínimos brotes, siega lo pajizo, sólo las puntas, como le digo a mi peluquera… iglús sin primavera. Créeme, esto va pa largo. Por más que me ulceras la paciencia, nunca acabo muriendo de hartazgo, ni consumida por el tiempo de esperar, ni por lo material de sentir poco más que el tiempo pasar sobre nuestros nombres, sin más lazos… cariño, sin más lazos… Meditango. Enciéndeme un cigarro, sólo tienes que ponerlo sobre mis manos… todo me quema sino te exfolio lo muerto de la piel que te queda tras follarnos, es sudor, células que se despegan, lo que rezuma el placer, gemidos… vaya, que no quiero dejar restos de mí, eso que es lo más parecido a un sentimiento en nuestros ratos. Es cariño. Sólo cariño, sin más lazos. Siempre quedan como posos de café, tus huellas por todos lados, no hay más lectura, sólo son tus rastros, sólo cariño, sin más lazos. Meditando… medito los segundos, vastos, largos, prolongados, que no te vivo; que sólo te vivo mientras te amo, en ese acto de mirarnos, pero sin decirnos mucho, vaya que se den cuenta… de que entre tus ojos y los míos se vive más que la indiferencia fingida de quienes ocultan algo… vaya que nuestras propias consciencias adviertan algún lazo… por eso, y por tanto tiempo pasado sin prosperar pero sin andar esperando, por todo eso, mejor sin lazos. No está escrito, pero ése era el trato.

martes, 3 de agosto de 2010 a las 9:06 p. m. , 0 Comments

Rimsky-Korsakov - Hindu song, de Sadko

Rimsky-Korsakov - Sadko - Hindu Song




El día que tropecemos, sonará esta música en mi mente. Probablemente no atine ni a un balbuceo, me dedicaré a mirar como se mueven tus labios en tu hablar, en tu sonrisa, intuiré tus carcajadas, y mientras sólo escucharé esta melodía. Volveré a casa y me preguntaré cómo suena tu voz, cómo eres al reír.
Tiempo después, me atreveré a compartir auricular y canción contigo, y te diré: así suena el amor.

a las 11:54 a. m. , 0 Comments

Huyendo de la verdad



A esa velocidad en que de los pensamientos queda un reflejo como deslumbramiento, fogonazos del pasado de un presente que enseguida consume su nombre y concepto. A esa velocidad me puse a pensar, para ir dejando un rastro de inacabadas ideas, como residuos arrojados a las cunetas. A esa velocidad pensé “que te ibas”, y sin acabar de pensarlo, ya te habías ido mucho tiempo y espacio atrás. A esa velocidad, los labios producen arañazos, y los TeQuiero suenan rasgados, como la tela de promesas viejas al romperse, como un resoplido cuando hace mucho viento… que se mezcla con todo lo demás, ni es audible/creíble, ni especial.
A esa velocidad, la luna se me aparecía elíptica, lo horizontal se alarga en ese mismo plano y lo vertical deja de tener sentido. Así, no recordaba nada de lo que me dijiste de pie, sólo retozaba en todo lo que tuviera que ver con tu cuerpo tendido, y yo también en decúbito. A esa velocidad acortaba tiempos para luego dedicar minutos a recordar lo vivido. A esa velocidad, abandonaba rápida tu entorno, y me sumergía en una campiña entregada a la madrugada, a esas horas quieta y fresca, y en las llanas tierras vertía mis sensaciones, me guardaba las punzadas, se dilataban las ideas, y hasta susurraba al aire que entraba violento por la ventana, susurraba con tu saliva aún en mis labios, susurré llamando al silencio. Tu saliva, aún reseca en mis labios, hombros, mejilla… se hacía fría al instante de perderte de vista, que sólo tú le das vida, nada más irte, todo se traza en recuerdo, todo formando parte de un pasado fundado en nuestros deseos, en impulsos que se alzan como origen de todos nuestros gestos.
A esa velocidad, en que al reducir a lo legal… todo se convierte en lennnnnto, y todo aquello deja de ser cierto, a menos velocidad se lee demasiado bien tu verdad.

lunes, 2 de agosto de 2010 a las 11:19 a. m. , 0 Comments