Moraleja

Cada vez que susurré un deseo, es como si lo escuchara el mismísimo diablo a un volumen amplificado, con reminiscencias de ansiedad y urgencia. Porque cada vez que deseé algo, obtuve un resultado envenenado, como si ansiar fuera pecado, y con cada deseo, hubiera de aprender a no desearlo. Porque si hoy tengo miedo a formular palabras en condicional, es porque la vida me desengañó con dulces putrefactos, bombones rellenos de ácido, amores con sorpresa, logros con una pérdida a cambio. Nada es puramente como fue formulado, y todas las estrellas fugaces me trajeron por igual felicidad y fracaso, éxitos efímeros, cuentos con triste y odiosa moraleja.
Pues al diablo con todos los métodos de conseguir algo sin esfuerzo, historias de afortunados, teorías adivinatorias y organigramas de la vía administrativa de la petición de deseos, descuentos en los cumpleaños, 2x1 en nochevieja, oportunidades en las pestañas caídas, liquidaciones con la luna llena. Al diablo con todos ellos, porque hoy se les va una cliente insatisfecha.

sábado, 23 de enero de 2010 a las 12:34 p. m.

0 Comments to "Moraleja"