Gal y Matías

Sin quererlo pretender, de mínima voluntad esta acción, la de cometer con premeditación el delito inconsciente de desear lo prohibido, sin más intención que la de poseer lo que el otro no ha de tener, con la total pretensión de joder, fastidiar, molestar, importunar los objetivos de quien no se le tiene buena estima; con el corazón en un puño bien cerrado, asfixiando la verdad, que por mentir, se oculta tras la boca del que por ella se equivoca, hablo tocando en el alma y moral del absurdo lector que no tiene narices para tocárselas, peloteando los huevos que pone la gallina, sin que se toquen entre ellos, cuidado que entre juegos se rompen los huevos, las ilusiones y hasta las esperanzas de encontrar algo bueno entre lo que mucho se cuelga en la red, y puestos en el tema, cerremos filas y líneas, ablogando que cualquiera puede ponerse a escribir, soltar párrafos, copiar y pegar, sin tener la valentía de borrar, vendiendo tachones y borrones de lo que ni él repasará, conjugando frases, y dentro de las frases vacías de encanto, palabras espolvoreadas sin ton ni son, que ni son ni dejan de ser hijas de un vasto idioma que se da a estos juegos de malabares entre letras… y equilibristas de las emociones, magos de decepciones, payasos de la literatura, bienaventurados domadores de líricas figuras, que hacen una rima igual que provocan la sonrisa, que en definitiva viven por este circo de escribir para encantar, existir, desahogar y no morir.

viernes, 6 de noviembre de 2009 a las 12:18 p. m.

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