En la comisura

Son los que más disfruto,
los besos que intuyo,
cuanto más me alejas tus labios;
hasta dónde llega un acercamiento
y lo que continua mi cerebro.

Los besos que me insinúas,
que remolonean en la comisura,
que mi mente ensucian.
Unos centímetros
que enmarcan de misterio,
como mucho un soplo,
un aliento.]

Mis manos inmóviles
contradicen mis deseos,
los de no dejar
ni un palmo por descubrir
de tu cuerpo.

Principio y fin del cuento,
sin moralejas ni sorpresas,
con un suspiro llega a término.


Pero de eso se trata, ¿no? El gran circo del aparentar, contener la furia, la disconformidad, el insulto, la ira por destrozarte la camisa… la gula por devorarte… la lujuria…. Lo enfermizo de creer que puedo sustituir eso por el aporrear violentamente las teclas de un ordenador, quejoso y dolido. Engancharme a tu juego y aspirar a ganar.

martes, 22 de septiembre de 2009 a las 7:41 p. m.

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