Títeres de la Santa Voluntad

¿Tú por qué no crees en dios? Mi caso es porque no soporto la idea de que alguien gobierne mis actos; que mi destino esté escrito, de sólo pensarlo, me agobia; imaginar unos hilos en mis decisiones que sean movidos por otro… Querer creer en dios, además de escapar a mi lógica, es someterse a otro sistema más, a otras normas, aparte de las que ya son inherentes a la sociedad en la que vivimos. Regalar nuestra voluntad, o lo que queda de ella, a un ser del que todo lo que sabemos es por lo que te cuentan unos mensajeros que pueden ser tanto o más de mentirosos que tú o yo. Al final, lo único que te queda es la libertad de decidir si zero o light. Lo demás, todo está opinado, aconsejado, recomendado… determinado.
Me rociaron con agua que decía limpiar mi pecado original; tomé un trozo de algo que refería ser el cuerpo de cristo (y que, por cierto, se me quedó pegado al paladar)… Pero cristo no vive en mí, ni dios en mi casa.
Si mis padres pensaron que recibir bautizo y comunión era lo más adecuado, fue por guardar las formas en un ambiente tan cerrado como lo es un pueblo, pero no por convicción. Los valores que me han enseñado son tan respetables como los cristianos, pero sin tener que hacer publicidad a ningún ser extraño (salvo al hombre del saco), y sin contradecir ni oponerse a nadie.
Me pongo en su lugar, y quizás yo también me hubiera visto en el dilema de acceder a lo establecido o no… Afortunadamente, la sociedad se está desligando de esos estigmas que la iglesia ha provocado por su actitud co-gobernante, está dejando de ser un poder estatal, no sin protestas. El tiempo pone a todos en su sitio, aunque todavía queda mucho por hacer.
Pienso que todos sabemos dónde está la iglesia más próxima, quien quiera acudir a sus enseñanzas, que vaya… Es curioso, ¿no? Algunos de ellos son los que luego denuncian “adoctrinamiento” por parte del Estado… jejeje, eso es coherencia, sí, señor.

Romeu - Diario El País.

viernes, 11 de septiembre de 2009 a las 3:52 p. m.

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