Desvirtuando el amor

Mis pensamientos son tan oscuros, que me asusta escribirlos con luz… no quiero ver cómo se trazan en palabras. No es la oscuridad del confesionario lo que requiero, sino la de la noche, y la presencia de una sombra, incógnita de la interrogación, alegoría del dolor, de sonrisa malvada, manos dispuestas a sus ideas dañinas, de un corazón maligno.

… una sombra de la que gotee el mal, de la misma manera en que gotea la sangre de la herida que viene a curar, que desprenda el olor del deseo de la bestia; que robe los recuerdos, que sólo deje la demencia.

Y una sola chispa, que muera pronto y que encienda rápido el infierno donde quiero arder, donde se extinguirá la dulzura, donde pronto me consumiré. Que una sola mirada sea un mensaje de fuego, y que me arrebate todo mi tormento.

Que arranque toda sensibilidad, que me susurre un grito desgarrador, que ensordezca mi deseo, que se lleve el romanticismo y ternura del acto de amor.

Que devore cada sentimiento de calidez, que sus garras destruyan lo que quede de mi ser. Que me envenene toda la bondad, que no deje amor…ni día…ni piel.

Que no deje la memoria, para no recordarlo. Que se lleve el corazón enamorado. Que no anhele todo lo que me ha quitado, ni lo poco que me ha dado.No quiero preguntas ni respuestas…de qué me sirven el eco y el espejo, si me devuelven todo lo que deshecho.

domingo, 2 de agosto de 2009 a las 8:06 p. m.

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