Lo que queda por decir

no tengo una idea deslumbrante y única; ni una prosa rica, que sin contar mucho rellene un libro; mi nombre no me dará premios; es sólo que tengo ganas de escribir.
Aún sigo bajando, en mi inmersión en la piscina, esperando tocar el fondo para rebotar. Creo que ya pasé ese punto en el que merecía la pena subir por mí misma, el punto de no retorno. Sé que queda bastante por descender. Aguanto bien la respiración, pero así, en la quietud de las aguas, retumba tanto los latidos del corazón, de un sólo corazón, sin ecos, sin murmullos ni chapoteos. Es la soledad. Estoy sola en esto, en esto de coger bien fuerte el camino de mi vida.
Sin venir a cuento: en esos momentos de la noche en los que sé que debo dormirme lo antes posible, cuando soy yo, mi consciente, la que elige con qué sensación dormirme, siento...quiero sentir que una mano me arropa desde atrás, y cómo se abraza a mí la persona que busco. En ese momento sueño con la misma determinación con la que hablo y escribo; sueño lo que yo quiero soñar esa noche y vivir el día siguiente. Ni siquiera mi inconsciente me satisface con lo que la vida me niega también a la mañana siguiente.

domingo, 2 de agosto de 2009 a las 11:18 a. m.

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