La cárcel I

Queríamos ser libres. Y el hombre creó la sociedad, toda una muralla que mantiene la agresividad y el individualismo fuera de nosotros mismos, y nos refugiamos en esa cárcel, donde podemos ir y venir, y poco más, bueno sí…comprar.
Cuando conviene, tenemos libertad. Y entonces somos individuo. Somos Comprador, Votante, Telespectador, Paciente, Huésped…consumidor. Es cuando el entramado nos pide, nos suplica una elección, para incluirnos en sus listas de “datos protegidos”, analizarnos con sus “estudios de mercado”, para ponernos todas las comillas necesarias, y siempre detrás, como una sombra sin la que no tenemos existencia, como el lastre al que estamos encadenados, siempre detrás un símbolo que nos relega y nos devuelve a nuestro estado natural en esta sociedad, al montón, al…%.Nos marcan nuestros actos, es decir, nuestras compras (porque ya no nos dedicamos a otro hobby, tener un día libre es para ir de compras) por códigos de barras, y me angustia ir tatuada por ese uniforme de cárcel, cárcel del sistema, del consumismo.

domingo, 2 de agosto de 2009 a las 7:45 p. m.

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