un... dos... tres [ ]

En todo el mundo, cada año 10 millones de niños mueren
antes de llegar a los cinco años de edad, lo que quiere
decir que un niño muere cada tres segundos. Cerca de
cuatro millones de niños mueren durante los 28 primeros
días de vida, lo que se conoce como período "neonatal".
Tres millones de bebes mueren durante la primera semana,
incluyendo los dos millones que mueren el primer día.


Me encontraba en pleno centro de la ciudad (ése que está determinado por el Corte de las Ingles), bolsas de compras que identifican a dos clases sociales, Los que pueden y Los que aspiran a poder; mientras me deshacía de telarañas de ofertas y descuentos, escuchaba en una emisora (Radio 3, por cierto, decepciona a sus antiguos oyentes) el programa En un mundo feliz, que hacía mención a un informe reciente de una ONG, Save the children, donde recordaba cifras y cifras de dolor lejano (L E J A N O... A J E N O...cuestión de ordenar letras), que ya nos suenan, cifras que mañana se mezclarán con los mismos números de otros temas, pero que nunca compartirán las mismas páginas e importancia que un "3´1421" , "G7", "10 mandamientos", "11S", un "12-1 contra Malta", un "los 15 de la eurozona", "el 23 de Jordan", "los 40 principales", "90-60-90", "1492 d.C" y así hasta llegar a los 700.000.000.000 euros del plan Bush para salvar la economía global. Es igual, hoy lo lees y mañana ya no lo recordarás como esas otras cifras, al fin al cabo comparten simbología, son números, pero detrás de ellos se esconden, uno a uno, niños que no tendrán más destino que morir. Pero tienen tan mala fortuna que no tienen la piel clara, que no saben lo que es un código de barras, que no tienen tarjeta de crédito, ni Ipod, ni PSP, ni apellido, ni bandera, no saben lo que es triglicéridos ni síndrome post-vacacional; tienen la mala suerte de que nosotros ya hemos asumido de que ése es su destino, y lo peor de todo, ellos también.
Dentro de toda la impotencia que se me instauró, de mirar la frivolidad de todos esos que portaban bolsas en pleno centro, lo peor fue mirarme y ver que yo soy una de ellos, que yo también tenía un ticket en el bolsillo y una bolsa en la mano. No era una pesadilla. Es la realidad. Impotencia, frivolidad, hipocresía. ¿Qué puedo hacer, si sé que no cambiaré nada? Es la maldita encrucijada de los que pensamos en esas cosas. Me doy de bruces con esas dos grandes sentencias que son "la ignorancia es la felicidad" porque miraba a los demás y no me encontraba con el reflejo de alguien repugnado por llevar una bolsa, y "si decides cambiar el mundo, antes da una vuelta por tu casa", no puedo instigar a nadie a cambiar, si me resisto a despojarme de la palabra "confort".
Lo que sí decidí es romper mi silencio y retiro virtual por ellos, no por los números, sino por los niños. No pido que cambies nada de tu vida, porque dudo que yo lo haga, pero de vez en cuando cuenta 3 segundos, un dos tres [ ], un dos tres [ ], y después intenta recordar qué te preocupaba tanto...
(Para acceder al informe de Save the children:
http://www.savethechildren.es/interior.asp?IdItem=1166).

Coldplay - Politik (Live 2003)

viernes, 7 de agosto de 2009 a las 1:08 p. m.

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