... Había magia

Era pequeña cuando solía ir a un enorme pozo, que tenía en un lateral un acceso por unas escaleras a un rellano, donde estaba la bomba de succión. Parecían las mismísimas escaleras al infierno, y yo imaginaba como un túnel hacia aventuras, con idénticas telarañas de Indiana Jones, con sus serpientes, humedad y oscuridad.
Hoy he descubierto que ese acceso está oculto bajo taramas, mi mente no fantasea con serpientes, y el pozo está seco.
Eran otros tiempos. Había magia.
Hasta hace no mucho vivía una pareja de tórtolas en mi campo. Se las veía siempre juntas, apostadas en lo más alto de los chaparros, mientras cantaban y se profesaban, imagino, amor eterno.
Alguien cercano creyó divertido y audaz apuntar a una de ellas y acertar en el tiro. La viuda se ha marchado del lugar, a olvidar, supongo.
Eran otros tiempos. Había magia.
Hubo un tiempo en el que no me daba cuenta de las cosas, y los veía a ellos como pareja, matrimonio y padres. Los concebía como modelo familiar, percibía fraternidad y complicidad. O...simplemente sentía normalidad.
Hoy soy demasiado consciente y crítica como para no quitarme la venda y ver las consecuencias de la marcha del respeto. Hoy no se callan los reproches, ni retiran la mirada desafiante; hoy ya no hay niños por los que guardar las formas.
A veces echo de menos aquellos otros tiempos, en los que había magia.

domingo, 2 de agosto de 2009 a las 8:11 p. m.

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