La gota de agua

Te cae una gota de agua
y no te has dado cuenta.
No me rima con nada
lo que me produce verla
y si no puedo besarla,
nada es lo que me consuela.

Me como las vocales
por no devorarte la boca;
juego con consonantes
mientras la gota se demora,
osadía insultante
la que en mí provoca.

Difícil permanecer así:
ecuánime ante su camino
inalterable frente a ti,
obviando el auxilio
que no deja de pedir
la gota hacia el vacío.

-¿Qué estás haciendo?
- Siento ser tan brusca,
tenías una gota de agua
rodando por tu cuello
no acudir en su busca
habría sido un sacrilegio.

Te escandaliza de momento
pero en el fondo te gusta
que por acercarme a ti
perdiera la compostura,
que te rozara con los labios
con esa estúpida excusa.

Sé que me falta ingenio,
tu cercanía me trastoca
camelarte es un intento
de ordenar mi cerebro…
una de las dos neuronas
da vueltas, y la otra…

ays, la otra… ¡mejor no te cuento!

sábado, 3 de octubre de 2009 a las 5:35 p. m.

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