Prime time

El político corrupto, cansado de una larga jornada de negociación, agotaba las últimas caladas del cigarro, pensando a qué restaurante caro llevaría su mujer esa noche del sábado, y tiró la colilla, una muy similar a la que no encendió un fuego en mitad del monte, cuando corrían los pirómanos tras impregnarse del hedor a muerte de tantos árboles, con la misma satisfacción del joven que precedía al quinto en violar a la muchacha, que era la segunda en una triste lista, tan triste como ida, su mirada el resto de su vida, la que no tendría la número 32 de las mujeres asesinadas por ser esposa, novia, de un “inestable emocionalmente”, declarándose culpable ante el comisario, que buscaba con la mirada a Ordóñez, para endilgarle la tarea de hablar con la periodista que estaba esperando a terminar el seguimiento de la noticia, mientras llamaba al editor de las noticias de las 21:00, que trataba de ladrar todo lo posible para expulsar así el cabreo de saber que los compañeros del magazine posterior le robarían 10 minutos, con la excusa de conectar en directo con un fulano afectado por el tono amanerado del mundo rosa, que sostenía saber los últimos escollos sobre la herencia de un artista, más vivo a partir de su muerte, eclipsando a otro muerto que se reencarnó en dios mientras vivía, quizás lo más parecido a jesús, sin un libro que lo justifique, sin un repugnante nido de buitres vestidos de rojo y blanco que predique en su nombre, sin un solo gesto que lo imite, pero sí emitir comunicados hirientes, que dividen, que señalan, que postran a una minoría a permanecer en minoría, escondiéndose como lo hacía aquel chico por hacer algo tan bello como amar a otro ser, y ser amado, en el sofá de casa, mientras sus padres cenaban en un restaurante caro, mientras escuchaban de fondo a un tertuliano delirar, la periodista ponía punto y final a una historia negra de machismo; él y su pareja ardían de amor, allí mismo, como lo harían de dolor en el infierno, como lo estaba haciendo el país entero, con fuego verdadero.

sábado, 3 de octubre de 2009 a las 5:28 p. m.

0 Comments to "Prime time"