Zipi Zape

Sé que éste no es tu sitio. Que estas cosas no te van. Aunque sospecho que todo forma parte de esa actitud arisca hacia lo que no se puede explicar, y que tanto nos cuesta manifestar. Ese palmeteo despegado que tienen los hombres, esa manera particular de decirse cuánto me importas, tío sin rozar lo tierno ni lo sentimental… cuanto más doloridas queden sus espaldas, mayor es la estima que se tienen. En nuestro caso, han sido los estrógenos quienes se han encargado de plasmar una raya en el suelo, en las formas de comportarnos, y nos hemos dedicado a vivir esta amistad, a explotarla, sacarle partido en tantos aspectos como facetas tiene nuestra vida.
Pero he aquí un mundo lejos del que nos ha unido este tiempo. Éste, mi mundo de lo abstracto, de paranoias y mariconadas múltiples, aquí, con mis músicas raras, aquí, en mi lado estrambótico, quiero hacerte este pequeño homenaje, amiga; aquí, donde decirte que te quiero un montón no queda violento, aquí, tontear con el diccionario para expresarte todo lo que significas para mí no nos es incómodo. Yo lo escribo, tú lo lees. Y a ambas nos sale una sonrisa de satisfacción, porque siendo mujeres, a pesar de alejar las palabras bonitas de nuestros diálogos… estos detalles nos gustan.
Te lo dije una vez. Nunca he conectado de este modo con alguien, cuando la rutina y la convivencia han sido el trasfondo de una amistad. Pienso…creo que jamás volveré a compenetrarme tanto con alguien, sin que lo sexual esté de por medio (echa pa´llá). Imagino, o queriendo ponerle nombre, que parece la complicidad de unos gemelos, como alguna vez nos dijeron…Zipi Zape.
Se acaba la convivencia, y queda la amistad, de nuevo, como al principio… pero mucho más reforzada, una síntesis de lo que es una asociación de dos compañeras, el apoyo y cariño que se profesan dos amigas, y los objetivos y gustos comunes de dos socias.
Y una misma chispa la que ha dado lugar a todo. Ha encendido muchas aventuras, ha abrigado a las confesiones más difíciles, ha mantenido a distancia a la decepción, al aburrimiento, a las crisis. Ha dado calor a una amistad que con muchas o pocas palabras, ha entendido lo que es el espacio y el respeto en el día a día; ha apremiado a dar el primer paso para aclarar circunstancias, a dar prioridad, a comprender, retroceder, perdonar.
Disfrutar de esta magia es de las cosas más bonitas que puedo contar. La tengo guardada ya en la cajita de batallitas para mis nietos, y espero que no andes muy lejos de mi vida en esos momentos, para que siempre puedas contar tu exagerada versión de los hechos.

sábado, 3 de octubre de 2009 a las 5:39 p. m.

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