...y volvió a beber.

Cuando tambaleándose estaba el agrio carácter adquirido; justo cuando temblaba la mano que blandía una espada ensangrentada; a punto de abandonar el gesto amenazante; ante susurros y caricias, a un momento de dejarse caer en algodones de las buenas maneras; tras la malla metálica que cubría su cara, salvaguardaba su identidad e integridad, y ocultaba también su miedo a la soledad, y el deseo de compartir y ser feliz. En los casi últimos intentos de avistar lo que hay al otro lado del muro, estirando al máximo el cuello, con los ojos desorbitados por descubrir más de lo que nadie quiso ver de sí mismo. Mientras que la lástima y compasión iban aletargando la fiera, en un estado intermedio de perdona-vidas y destripa-corazones. A unos pasos de la extenuación a lo largo de su cruzada interna por los mundos del mal. Preguntándose. Dudando de la trascendencia de sus cicatrices, alegorías de sus hazañas por tierras del Olvido. Midiendo sus fuerzas con el cansancio.
En la Agonía.
En el Duelo.

Justo antes de retroceder…
… sonó Ennio en Yo-Yo Ma.

Y comprendió que no era tan descabellado.
Recordó el dolor que había purificado el alma, profundizar en la herida, gemir de escozor, destrozar las ruinas que simulaban su corazón. Empezar de nuevo. En soledad. ¿Y por qué no? …valiente cobardica que teme a la felicidad.
Voluntad por arrasar todo en lo que había creído, lo que había perseguido. El anhelo de ver y comprobar el dolor ajeno. Ansias de venganza. Curtir sus manos a base de bofetadas. Limpiar la sangre de sus ropas al amanecer. El odio cultivado en noches de lágrimas. Alaridos que sólo provocaban un eco. Su nombre.
Aniquilar toda sed de compañía. Trincheras de cadáveres amontonados con indiferencia. El vomitivo olor a muerte, la de los sentimientos.

El salvajismo, el descontrol, con desgarros, jirones, esquirlas, arañazos, cicatrices, estigmas de hambre, sed, deseo, instintos…, dolor, dolor, dolor…Apocalipsis, venganza, castigo, muerte.

Y entonces llueve. Arrastrando el gesto animal de su cara, trayendo paz a su mano y voluntad. Escurriendo oscuros deseos. Al día siguiente despierta, y en busca de agua, en la nevera le espera un tarro de cristal con la esencia que se llevó la lluvia…

sábado, 3 de octubre de 2009 a las 5:47 p. m.

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