Orbitando el ombligo de tu mundo

¿Cuánto cuesta mi libertad? ¿Por cuánto vendo mi soledad? ¿Cuándo daría por un sueño? O… ¿Acaso es un deseo? Es un sueño eterno de millones de deseos fugaces… como en una noche entera de estrellas en movimiento. Ya no soy capaz de permanecer una noche esperando las Perseidas; hoy, con un par de deseos, me duermo, y vivo los demás en sueños.
¿Por cuántos favores intercambio mi esperanza? Mi tiempo lo regalo por un puñado de ilusiones, cócteles de jugosos besos y ardientes miradas.
¿Mi verdad? Aquí la tienes, lo que nadie vende ni subasta, lo que no se entrega, en lo que pocos piensan, lo que no tiene precio, ni costo, ni moneda.
Mi verdad es que me pasaría la vida con nuestras pequeñas citas; vertiendo una pequeña dosis de fantasía cada vez que contigo quedo, inclinar aún más mi cursiva, recordando como me precipito por la vertiginosa pendiente de tu cuello. Lo maravilloso de la única y exclusiva luz de la noche, cuando son tus ojos y su brillo los que me guían. Mi verdad no son estas palabras, sino las que silencio cuando te huelo el cabello; cuando hace estragos tu cercanía, y mi mano inicia una caricia… como un torpe ademán de no hacerlo.
Mi verdad ronda a la tuya (Traslación), y la tuya se ronda a sí misma, dando vueltas sobre su propio eje… Rotación. Yo, satélite de tu ombligo; y tú, el ombligo de tu mundo. Ésa es “nuestra” verdad, si es que tenemos algo verdaderamente “nuestro".

sábado, 3 de octubre de 2009 a las 6:45 p. m.

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